¿Cuánto esperar de los hijos?

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   En muchas familias se habla de los estudios con los hijos el día que llegan las notas del colegio. Aunque esa calificación es importante, no debe ser el único índice para valorar el rendimiento escolar de los hijos, porque cada chico es distinto de los demás y las circunstancias también son diversas.

   El rendimiento de un estudiante es satisfactorio cuando se adecua a su capacidad intelectual y al esfuerzo realizado. El rendimiento es suficiente cuando su nota es de aprobado o de progresa adecuadamente.

   Pueden ocurrir dos situaciones paradógicas. La primera es que el estudiante aprueba con el suficiente pero su rendimiento es claramente insatisfactorio porque podía haber obtenido mejor resultado como consecuencia de progresar en su aprendizaje de acuerdo con lo que cabía esperar de él. Este es el caso de los chicos superdotados que con las explicaciones y con muy poco esfuerzo consiguen el aprobado. También cabe que el profesor sea poco exigente y se conforme con pocos conocimientos.

   La segunda situación sería la del estudiante que se esfuerza y dedica bastantes horas al estudio pero no logra el suficiente. Podría deberse a que no sabe estudiar con un método eficaz o que le faltan los conocimientos básicos de esa materia para poder progresar o que el profesor es demasiado exigente.

   De cualquier forma los padres no pueden valorar las notas del colegio en sí mismas porque pueden caer en tres errores: exigir al hijo menos de lo que puede dar, fomentando así la comodidad y el conformismo. Al no adquirir el hábito de estudio puede sufrir en el futuro un fracaso grave aunque ahora vaya aprobando “por los pelos”.

   El segundo error sería exigir al estudiante más de lo que puede dar. Esperar altos rendimientos de un chico medianamente dotado pero que se esfuerza, puede provocar un estado de agobio y ansiedad en el alumno que puede llegar a la desesperación y a rechazar abiertamente el estudio.

   El último error sería exigir a todos los hijos igual, cuando en realidad son distintos. Las comparaciones entre los hermanos o compañeros siempre son negativas y pueden terminar en envidias o celos.

   Más que valorar la nota en sí misma habrá que considerar si el rendimiento de cada estudiante es satisfactorio a su capacidad y sobre todo si ha puesto esfuerzo y dedicación a la labor diaria del estudio.
   Arturo Ramo.

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