¿Los chicos con las chicas?

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   Nadie duda que los parvularios y las universidades deben ser mixtos. Pero respecto a los colegios, donde los hijos pasan trece años de su vida, no existe una sola respuesta y los padres deben pensar un poco más.

   “La educación debe garantizarse a todos, sin discriminación por razón de sexo y con la necesaria igualdad de oportunidades”. Esta breve declaración de principios es universalmente aceptada y a nadie se le ocurriría cuestionarla en los albores del siglo XXI. Pero, ¿esto se consigue mejor en los colegios mixtos o en los colegios sólo para hombres y sólo para mujeres? Este es el punto en que todos los padres se cuestionan a la hora de decidir dónde pasarán sus hijos nada menos que trece años de su vida. Un poco de historia

   No se trata de un dilema nuevo. A principios de siglo se planteó en todo Occidente que al estudiar niños y niñas en instituciones y salas separadas, se discriminaba a las mujeres. Se entendía que era antinatural y vejatorio separar a los alumnos en razón de su sexo, y comenzó la imposición de la coeducación pública en todos los niveles educativos: hombres y mujeres juntos desde el parvulario hasta la universidad.

   Todos los países occidentales se lanzaron a planificar la enseñanza de acuerdo con los nuevos postulados. Muchos centros docentes regidos por eclesiásticos adoptaron la coeducación, por libre adhesión a las nuevas corrientes pedagógicas o por imperativos de tipo económico o legal. De este modo las escuelas sólo para hombres y sólo para mujeres parecieron quedar reservadas a sectores pudientes y fue así como hasta el cine y la televisión recogen hasta la fecha la imagen de colegios privados exclusivos para señoritas o para varones.

   Libertad familiar

   No obstante, lo que parecía una conquista social empezó a ser cuestionado. Lo curioso es que las principales dudas surgieron en su mayoría de parte de las mujeres quienes, como se había pensado, serían las principales beneficiadas con la igualdad de oportunidades. Hoy, en concreto, las feministas sostienen que “los planes de estudio de los colegios mixtos siguen siendo hechos en función de un solo tipo de valores: los masculinos”. Entonces, casi cien años después del boom de la mixtura, no existe una respuesta que oriente sobre qué es mejor: que los niños se eduquen separados o juntos. Y las respuestas vienen dadas caso a caso gracias a la libertad de cada familia y a las circunstancias reales de cada localidad, donde pueden existir o no establecimientos con proyectos educativos compatibles o definitivamente incompatibles con la mixtura. Por ejemplo, en Chile -en las regiones sobre todo-, han surgido numerosas iniciativas para fundar nuevos colegios. En su mayoría, estos son mixtos porque las familias y empresas fundadoras unen así fuerzas. No obstante, también ellos reconocen que apenas el número de matriculados lo permita, irán separando a los alumnos por sexo para optimizar su instrucción, sobre todo en las áreas deportivas y artísticas.

   Así y todo, por encima de las circunstancias, los defensores y detractores de los colegios mixtos esgrimen sus argumentos.

   Mixta: así es la vida

   Suele afirmarse que la educación mixta se aplica más por motivos económicos y sociales que pedagógicos. Efectivamente no existe estudios concluyentes para afirmar que la coeducación sea superior a la educación separada, ni al revés. Incluso partidarios de la educación mixta creen que el rendimiento académico es la principal desventaja del sistema, puesto que como los intereses entre ambos sexos son muy diversos, es difícil para el profesor lograr las metas propuestas.

   Pero -sobretodo en zonas de escasos recursos-, son claros los beneficios de la educación mixta: los alumnos se concentran en instituciones más grandes abaratando costos al Estado; los hermanos acuden juntos reduciendo los gastos de viajes a la escuela; los padres se entrevistan con los mismos profesores, y los hermanos se ayudan en el ámbito escolar.

   Por otra parte, a través de la coeducación se otorgan ciertas garantías sociales ya que, habiendo sido educados bajo las mismas condiciones, a futuro niños y niñas pueden optar a las mismas oportunidades laborales.

   Pero sin duda para los partidarios de la educación mixta existe una razón más de fondo que las anteriores que justifica su elección y es que la coeducación constituye una prolongación natural de la familia y de la sociedad, en las cuales siempre conviven hombres y mujeres. “Si se quiere formar, se debe hacer en un ambiente normal, un medio común y corriente. Lo anormal es estar separados y ahí es muy difícil formar bien”, asegura José Simón, director del Colegio Newland. “Además, la pedagogía entendida como preparación para la vida -especialmente emocional, de pareja y entre ambos sexos- alcanza su plenitud en la educación mixta”. Esta relación natural entre los sexos tiene una doble ventaja. Por una parte la presencia de las niñas produce un natural refinamiento en el ambiente escolar. “El refinamiento se da en el sentido de que se pone fin a las suspicacias, pues se acaba el dibujo del monito pornográfico, del chiste cochino. La mujer exige ser respetada y el hombre mira raro y con cierto desdén a la que no se hace respetar”, afirma José Simón. Así y todo, José Simón agrega que: “La coeducación les preparará mejor para las posteriores relaciones en la vida adulta. Los niños grandes ya no buscan a la mujer ideal que conocen siempre contenta y sin problemas en medio de las fiestas y acontecimientos sociales. Cuando viven día a día junto a ellas en diversas situaciones las conocen en momentos difíciles, saben qué les desagrada, cuándo y con qué se enojan, en fin, lo que les molesta. También las mujeres conocen a los hombres en su infantilismo y brutalidad, mientras ellas son claramente más maduras y aterrizadas”. “El resultado final de todo esto -afirma José Simón- es que en el matrimonio hay mayor conocimiento de cómo funciona el otro y no existe la trágica desilusión de la pareja que se había idealizado”. Separados: por desfase de madurez

   Pero como no todo está claro en materia educacional, quienes son partidarios de la educación separada presentan sus argumentos para preferir educar por sexos.

   Para que exista una buena relación futura, los niños necesitan ser bien hombre y bien mujer, especialmente en ciertas etapas de la vida, como la adolescencia, dicen. Según el padre Heriberto Becker, rector del Colegio Verbo Divino “en la educación separada se acentúa mejor las identidades masculina o femenina por la interrelación con los pares del mismo sexo, lo que se concreta, por ejemplo, en los juegos, en los grupos, en el deporte, en las convivencias, etc. Por supuesto la identidad psicológica debe ir al encuentro del otro sexo para la mutua complementación y enriquecimiento, pero me parece importante que lo propio se refuerce primero y luego se complemente con el diálogo y convivencia mixta”. Esto se lograría mejor en un ambiente donde el niño se rodea sólo de sus pares y no tiene distractores tales como el pololeo o el coqueteo o el simple querer llamar la atención frente al sexo opuesto para sobresalir de entre sus iguales. En otras palabras, la educación separada favorecería la autorrealización de los jóvenes, su polarización a la masculinidad y femenidad, lo que constituye un enriquecimiento de la posterior vida matrimonial. Según el sacerdote, también los procesos de desarrollo biopsicológico son distintos entre varones y mujeres y al estar separados se da una homogeneidad en el crecimiento de los alumnos o alumnas, lo que posibilita una mayor precisión y direccionalidad de la acción pedagógica.

   En este sentido el sistema educacional separado es ventajoso para la buena realización de la labor del profesor, puesto que los intereses, el ritmo de aprendizaje, la concentración o la memoria, son claramente diferentes entre ambos sexos.

   Influencia sobre la sexualidad y la amistad

   Todas las consideraciones anteriores se nos muestran como muy de fondo, pero a la hora de conversar con los padres, parece existir un aspecto que les importa mucho más: la distinta relación de amistad y de amor que podría darse entre los niños y adolescentes cuando estos crecen juntos o separados.

   Magdalena Vial, académica de la Facultad de Educación de la Universidad de Los Andes, coincide con José Simón al señalar que la promiscuidad sexual no depende del colegio. Se da cuando no hay una vida familiar que oriente a los niños y adolescentes en un aspecto tan trascendente de la vida. No obstante, esta académica -con décadas de experiencia en la fundación y asesoría de colegios- considera un mito aquella idea de que en los colegios mixtos se logra una gran amistad entre hombres y mujeres. Por el contrario, señala, después de los doce años de edad sólo se viven episodios de camaradería, y definitivamente, una precocidad social en torno a diálogos e interacciones entre ambos sexos.

   De ahí la importancia que José Simón le atribuye al que la educación mixta se dé en un ambiente valórico y complementado por la familia, la cual debe estar en plena concordancia con los principios del colegio. “Los hogares con normas y reglas que a veces parecen estrictos, a la larga hacen felices a los hijos porque los hacen sentirse queridos. Una mala casa provocará problemas al niño, sin importar si asiste a un colegio mixto o separado. El colegio es un complemento y no el ‘garage de reparaciones’ del hogar.” Datos y opiniones- En cuanto a la selección de la carreras universitarias, datos de universidades alemanas confirman que la coeducación no ha modificado las tendencias específicas de los sexos, más bien se refuerza la tendencia de las mujeres hacia los núcleos de interés femenino.
– Una investigación realizada en Australia reveló que las niñas se sienten en un clima de mayor confianza y seguridad cuando están solas en clases, y que incluso trabajan en forma más eficaz.
– En esa misma investigación los alumnos de colegios mixtos afirmaron haber tenido un mayor número de relaciones sexuales que los que acudían a centros de un solo sexo.
   Cecilia Ovalle C. (Fuente: “Coeducación: Ventajas , problemas e inconvenientes de los colegios mixtos”, Ingbert von Martial y María Victoria Gordillo)www.hacerfamilia.net

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One Response to ¿Los chicos con las chicas?

  1. CRISTAL dice:

    OLA MEYAMO CRISTAL YTENGO 16 AÑO SOY DE NUEVAYOR

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