Descubrir el placer de leer

10.gif

  Contraponer lectura y cultura de la imagen es una simplificación. Puede ser que me pese en exceso el hecho de trabajar en televisión y radio en estos momentos, pero es que trabajé en la prensa anteriormente, y me parece que no hay excesivo riesgo de “visión parcial” en las líneas que siguen. Mi tesis es que, en efecto, se lee poco, muy poco, y en algunos sectores menos de lo que se leía hasta que irrumpió la televisión, a la que dedican los españoles y de otros países una media de tres horas diarias, ¡ahí es nada! Lo que ha sucedido es que había un hábito de lectura poco arraigado y no se ha cultivado a los españoles el interés por leer compatibilizándolo con el incremento de la cultura audiovisual. La televisión se dirige más a lo instantáneo, a los factores emocionales de la persona; la lectura, a la reflexión. Tanto la televisión como la lectura pueden ser un entretenimiento y un factor de formación, pero predomina más el entretenimiento en la televisión. Puede ser de otro modo en el futuro – lo dudo -, pero es la situación actual. Lo cual no quiere decir que el entretenimiento se asocie a “telebasura”, vacío cultural o contenidos de “pigmeo intelectual”: hay modos y modos de hacer televisión, y no somos una excepción en mostrar las carencias. Manda la audiencia, la rentabilidad, y poco cambiará mientras no asocie rentabilidad a petición de los oyentes, a una demanda social de mayor calidad, y mientras no adquieran los propietarios y profesionales de las televisiones una noción de su enorme fuerza y responsabilidad. En estos días, nos podemos animar a leer. Redescubrir o consolidar este modo de descansar, y también en algún caso de mayor formación, que no es incompatible, pues otro tópico es asociar formación a aburrimiento, aunque algunos han hecho posible esa justificación. Es otro reto más: divertir formando.

La vida actual es muy ajetreada, urbana para la mayoría de nosotros. Es un cúmulo de “hacer cosas”. La lectura, la gran literatura de todos los tiempos, tiene la riqueza y complejidad del ser humano. Leer amplia nuestro horizonte vital, nos hace más sensibles, nos ayuda a profundizar en nuestro conocimiento, y además educa nuestros sentimientos. Otro aspecto muy interesante es cierta orientación educativa que pretende frenar los sentimientos, cuando en realidad son una fuerza enorme, que simplemente hay que educar y encauzar: ¡las simplificaciones, que a veces hacemos los mismos periodistas! Los alumnos españoles, junto con los italianos, están por debajo de la media mundial en lectura y comprensión escrita, según el estudio internacional PISA entre niños de 15 años de 32 países, elaborado por la Organización de Cooperación y Desarrollo (OCDE) en mayo de 2000, y que se acaba de dar a conocer. No sorprende el dato, pero sigue siendo preocupante.

Sólo teniendo buena experiencia de haber leído se coge afición a leer, y eso comienza en la infancia y adolescencia, pero en la madurez puede desaparecer por el activismo. Otro tópico: no se trata de leer mucho, sino leer obras interesantes, en función de las preferencias y necesidades de cada uno. Como la buena alimentación, que no es comer mucho, sino lo adecuado para cada uno. Lo mejor es asesorarse de personas con criterio en esas materias, que nos conocen bien, para dar con la novela, el ensayo, las poesías o las biografías que nos puede ser de interés. Supongo que alguno habrá dado un salto en asiento al leer la posibilidad de invertir tiempo en leer poesía o un ensayo: de verdad, inténtelo, le animo.

En la selección de lo que se lee, me permito hacer una prevención: ¡atención a los “devoradores” de la literatura de evasión! Se creen cultos, pasan muchas horas leyendo, pero sin ser propiamente literatura, sino casi un pasatiempo como hacer un crucigrama o encontrar los errores en dos viñetas de un periódico. No viene mal algo de literatura de evasión, pero flaco servicio hacen a la lectura como actividad noble los frívolos devoradores de obritas pensadas casi más para adolescentes, o gente con escasa formación, que adormecen las neuronas con el prurito, ¡encima!, de que son cultos. Salvo en ciertas ocasiones –que las hay- o que el médico lo recete como remedio sencillo para dormir, riámonos de esos planteamientos, llenos una vez más de tópicos. Como es lógico, el tono de estas líneas es personal, y me alegrará recibir opiniones de los lectores de esta página. También puedo haber caído yo en tópicos, y el hecho de que alguien haya leído este artículo ya habla mucho en su favor, porque lee algo más que evasión, aunque espero que se haya entretenido leyendo estas líneas. Y me comprometo a escribir otro artículo sobre las ventajas de escribir, habiendo tratado ya las ventajas de leer. Espero no defraudar. Javier Arnal. Delegado de Canal 9 y Radio 9 en Castellón (España).
http://www.piensaunpoco.com

Otros temas relacionados:
La búsqueda de la felicidad 
Ríe, que vencerás

Lectura el placer de leer

Otros artículos sobre la LECTURA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: