Papá, ¿qué es el sexo?

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   Tu hijo se va haciendo mayor y cada vez se hace más preguntas sobre su propio cuerpo y la sexualidad. Aunque ya habéis hablado del tema alguna vez, tanto a ti como a tu pareja os cuesta dialogar abiertamente sobre sexualidad con vuestros hijos. Puede resultar difícil, pero lo más conveniente es hablar con naturalidad para que tu hijo coja confianza y reciba una buena educación que le sirva para prevenir riesgos.

   Hablar de sexo con nuestros hijos es importante, ya que de esta manera les ayudaremos a identificarse como personas y a tener conocimiento de su futura conducta sexual. Es bueno empezar a hablar de sexualidad cuando tus hijos empiezan a preguntar sobre cuestiones relacionadas con el tema. Sobre los 4-5 años empiezan a mostrar cierta curiosidad por las diferencias entre niños y niñas y es positivo que les expliquemos y le aclaremos conceptos, pero nunca debemos decirles más de lo que nos piden.

   Antes de adentrarnos en los grupos de edad de manera más específica, debemos tener presentes cuatro premisas básicas:

   Diremos siempre la verdad, no inventaremos ninguna historia.

   Siempre debemos llamar a las cosas por su nombre. Es mejor decirles el nombre correcto de las partes del cuerpo con el fin de no crearle mayor confusión sobre el tema.

   Podemos facilitarles el camino cuando veamos que quieren hablar del tema. A veces, tienen reparo o vergüenza de hacernos una pregunta y podemos adelantarnos con un gesto de complicidad con ellos.

   Siempre debemos relacionar el tema de la sexualidad con el amor, como algo que implica estimación, generosidad y responsabilidad.

   Antes de los 9 años:

   Desde muy pequeño, 2-3 años, tu hijo empieza a conocer y explorar su cuerpo. Como padre puedes ayudarle a que se conozca mejor nombrándole, en el rato del baño o cuando le cambias de ropa, las diferentes partes de su cuerpo: “Esto son tus pies, esto tus manos…” Recuerda poner esto en práctica cuando juguéis con muñecos-as.

   A medida que tu hijo crece, 3-5 años, empieza a conoce mejor su cuerpo y ve las diferencias que existen entre niños y niñas. Es cuando empieza la época de las preguntas que a los adultos nos dejan descolocados: ¿Por qué mamá tiene pechitos y papá no?, ¿Por qué mi hermana no tiene pene como yo?… Es importante que este momento no nos pille por sorpresa y que sepamos como responderles: nunca les mientas y un buen recurso es utilizar las diferencias que existen entre los animales machos y hembras.

   Desde los 5 hasta los 8 años, las preguntas de niños y niñas son diferentes. Los niños no son demasiado curiosos, pero las niñas muestras un especial interés por las diferencias entre el cuerpo de un niño y de una niña, no tanto por la sexualidad en sí. No olvides ser claro y conciso. No es necesario dar más información que la que nos piden. Podemos abordar el tema diciendo que papá y mamá además de quererle a él, también se quieren entre ellos y que se demuestran su amor con besos y caricias.

   Recueda que es bueno empezar a hablar de este tema con tus hijos desde que son pequeños, ya que si empiezas hablando de amor y afecto, a medida que crecen podrás ir introduciendo el tema de la sexualidad.

   Entre los nueve y diez años:

   Antes de empezar a hablar de este tema con tu hijo es importante que sepas que es lo que saben y lo que no saben sobre el sexo. Es posible que en el colegio hayan tratado el tema en alguna asignatura o con los compañeros de clase. Es probable que tengan conceptos erróneos y tengan un gran lío en su cabeza.

   Aprovecha situaciones de la vida cotidiana para introducir el tema. No hace falta que esperes a que tu hijo te haga la pregunta, un programa de televisión te puede servir de trampolín. Alguna noticia sobre sexualidad que aparezca en los medios de comunicación o el nacimiento de un bebé en la familia puede ser la mejor ocasión para tratar el tema. Es importante ser sincero en las respuestas con el fin de aclararle conceptos.

   Le puedes hablar de temas como el SIDA y el embarazo. Es mejor tratar estos temas antes de que sean mayores y tengan conceptos erróneos difíciles de cambiar.

   Se les debe hablar de los cambios que experimentarán sus cuerpos para que no les coja por sorpresa.

   Entre once y doce años:

   Empiezan a preocuparse más por su aspecto físico. Les gusta escoger por sí mismos la ropa que se van a poner.

   Es buen momento para hablarles sobre el embarazo y las medidas preventivas

   Háblales de que el acto sexual es algo propio de los adultos, que guarda relación con el amor y el cariño que se tienen dos personas.

   A esta edad ya han recibido información de diferentes fuentes (amigos, libros,Internet…) y es importante aclarar sus dudas en cuanto a creencias falsas sobre sexualidad que le han hecho creer.

   Hay que transmitirles que una vida sexual activa implica responsabilidad.

   A partir de los trece años:

   Es conveniente que expliques a tu hijo los valores que tu familia tiene respecto a los temas de sexualidad, de esta manera sabrá cómo pensáis en casa. Pero no intentes imponerle vuestras ideas porque, al fin y al cabo, será él quien tome sus decisiones.

   Respeta su intimidad. Su habitación es su parcela dentro de la casa.

   Si observas que le resulta más cómodo hablar con otro adulto (que no seas tú ni tu pareja) sobre sexo, permítele que lo haga. Siempre que conozcas a dicho adulto y confíes en su buen criterio. Tal vez os excluya por pudor, pero más vale que recurra a otro adulto antes que permanecer en la ignorancia. Evita que consulte libros o que hable del tema sólo con amigos de su misma edad. En esos casos es mucho mejor que seas tú quien que le informe, porque sus dudas serán contestadas de la manera adecuada.

   A estas edades suelen aparecer los primeros desengaños amorosos, que ellos viven como si fuese el fin del mundo. Piensa que estas experiencias les beneficiarán más adelante, cuando busquen una pareja estable, ya que aprenderán de los errores del pasado. Sobre todo respeta sus sentimientos, aunque para ti no sean más que chiquilladas. Ayúdalos a pasar el mal trago escuchándolos, evitando frases como “no seas tonta, mira que llorar por un chico con los millones que hay por ahí”.

   El sexo es un tema que nunca debe darse por explicado del todo, hay que darle la importancia que se merece. No debería resultarnos un problema hablar del tema con nuestros hijos, dado que ésa es la mejor manera de mantenerlos informados para que asuman los menores riesgos posibles.
   Ciara Molina García. Licenciada en Psicología
   Con la autorización de: www.solohijos.com

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