Ejemplo y permisividad

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   Hablando de los hijos, hay padres que piensan que el ejemplo lo es todo y ya no hace falta hacer más. Esto es importante pero no lo es todo.


   Recuerdo un chico de unos 12 años que su conducta en el colegio, en el recreo y en los deportes dejaba mucho que desear: era caprichoso, no ayudaba a los compañeros, siempre quería tener la razón en las discusiones y se las arreglaba para hacer siempre lo menos posible.
   Sin embargo, sus padres eran unas personas excelentes: le daban buen ejemplo con su trabajo, apreciaban los buenos sentimientos del chico y le alababan para mejorar su autoestima. Pero hablando con ellos reconocieron algunos hábitos de su hijo:

– Suspendía casi siempre varias asignaturas, pero la culpa no era del chico sino de los profesores y de la mala suerte en los exámenes.

– Cuando llegaba a casa solía dejar el abrigo o la chaqueta en cualquier sitio y su madre pacientemente lo colgaba en la percha.

– Como estaba ocupado viendo la televisión, no podía ayudar a su padre a poner la mesa.

– Cuando llamaban a la puerta no se levantaba a abrir, sino que su madre lo hacía aunque estuviera planchando o cocinando.

– La mayoría de las veces comía a su capricho.

– Los padres cedían a sus intereses con poca resistencia, pensando que no podían forzar al chico, sino que la
buena conducta tenía que salir de él mismo.

   El padre argumentaba que tenía mucha experiencia en relaciones humanas y que si el chico hacía las cosas forzado, crecería en un espíritu negativo, resentido y retorcido. Así no se conseguiría nada. Esta filosofía llevada al extremo estaba dando unos resultados desastrosos, porque la excesiva permisividad es un grave error casi tanto como su ingenuidad.

   Es necesario dar buen ejemplo, razonando las cosas y hacer que nazcan en ellos las ideas positivas. Pero esto no equivale a consentirles todo. Tampoco se trata de imponer una disciplina militar en casa, pero no es formativo para el chico que no ayude a los demás, que no haga recados, que tenga siempre la razón y permitirle que haga siempre lo que le dé la gana. Tan equivocado es ser excesivamente intransigentes como totalmente permisivos.
   Arturo Ramo García

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One Response to Ejemplo y permisividad

  1. Rosa Gallardo dice:

    Soy profesora, que escribe desde Chile……me gustó mucho el artículo, es algo que predicamos constantemente a los padres (trabajo con adolescentes). Los padres piensan que dandole “todo” a sus hijos ellos tomaran conciencia y responderan a lo que sus padres quieren “cuando estén más grandes”: la experiencia como docente nos dice que la situación es lo contrario muchas veces. Es en esas situaciones del diario vivir donde se debe poner en práctica los valores como el servicio, solidaridad, responsabilidad, etc.

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