Cómo usar bien la agenda escolar

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    “¿Mamá, puedo llamar a Oscar? -¿Para qué? -Es que no me acuerdo de los deberes que tengo para mañana. -¿Cómo? ¿Pero no te los has apuntado en la agenda?”. Si una situación similar se repite varias veces, es probable que nuestro hijo necesite ayuda para organizar sus tareas escolares. La agenda escolar puede ser una importante herramienta tanto para los padres como para el estudiante. Para el niño, será un eficaz instrumento para organizar su trabajo en casa. Para nosotros, un puente de comunicación con el tutor y una forma de ayudar a nuestro hijo a ordenar sus tareas.    

   El estudiante, cuando llega a casa después del colegio necesita, de manera imprescindible del trabajo individual para aprender, consolidar y afianzar los conocimientos que ha comprendido en clase. Los buenos alumnos son aquellos que siempre saben qué ejercicios han de resolver y qué han de estudiar para el día siguiente porque apuntan sus tareas con precisión.

    Con frecuencia ocurre que los alumnos entre 8 y 12 años llegan a casa y terminan su trabajo en un plis-plas, porque cuando abren su agenda y buscan la página de la fecha del día se encuentran una palabra o dos que, escuetamente, dicen: Lengua y Mates. Otras veces apuntan: Ejercicios 2 y 3. Si el niño estudiara e hiciera los ejercicios el mismo día por la tarde, tal vez tendría alguna oportunidad de recordar a qué se refieren estas notas difusas. Pero no suele ser así. En estos momentos, no hay asignaturas con clase diaria, por lo que aquello que apunta el lunes no lo ha de presentar, por lo menos, hasta el miércoles y cuando llega a casa dice: “Esto lo haré mañana, hoy no toca”. Grave error.

    Al día siguiente, el olvido ha conseguido que el niño lea las dos palabras apuntadas, se rasque la cabeza y se pregunte: “Lengua, Lengua… ¿qué debe tocar para mañana? Me parece que era esta lectura… ¿o era la siguiente? No, no, era ésta. Y las palabras de vocabulario… ¡Mamá, mamá… ¡ ¿Puedo llamar por teléfono a Susana para que me diga las palabras de vocabulario que tocan para mañana? “.

    Cuando una situación semejante a la descrita se repite un par de veces seguidas, o varias alternas, quiere decir que el niño necesita, inmediatamente, ayuda para aprender a usar y organizar su agenda escolar. A un padre o una madre, persona adulta y con experiencia para organizarse, le puede parecer que ser concreto y preciso para apuntar los deberes en la agenda es algo gravado en los genes de todos los humanos y que, por lo tanto, no necesita aprenderse. Sin embargo no es así. Tener capacidad de organización es una cualidad muy valorada en el mundo profesional, precisamente porque es un bien escaso.

    Es cierto que hay niños con más tendencia natural hacia la organización que otros. A los primeros es más fácil ayudarles a usar bien la agenda. Posiblemente, sólo con las orientaciones que el profesor dé en clase sea suficiente. Pero están los otros, aquellos que se fían de su memoria y de su falso optimismo y que se dicen “ya me acordaré”. La realidad es que no se acuerdan, y aunque parezca mentira, día tras día se repiten la misma frase y vuelven a caer en el mismo error. Estos niños necesitan la ayuda paciente, cariñosa y organizada de los padres y educadores.

    La vida fuera de la escuela puede ayudarnos. Así, pedirles que nos ayuden a preparar listas de compra, tanto del supermercado, como de un libro, de un bote de pintura, etc. es un buen recurso para que vean la necesidad de organizarse bien y de que anote con precisión: asignatura, tema, página, ejercicios concretos, y aquello que exactamente ha de estudiar: Ciencias Sociales, para el miércoles día 20, ejercicios 2, 3, y 5 de la pág. 25 y aprender de memoria el resumen de la página 24.

    Fijaos que digo aprender de memoria y no digo estudiar. Si apunta la palabra estudiar, nuestro hijo puede alegar que ya lo ha hecho, y tal vez tenga razón, porque no precisa cuánto. En cambio, si dice aprender de memoria, no tiene la tarea acabada hasta que no lo sabe, y nosotros podemos comprobarlo. En estos pequeños detalles está el secreto de un buen uso de la agenda para hacer con éxito el trabajo de casa, que incluye tanto la realización de ejercicios como, muy importante, entender y memorizar los contenidos de cada lección. 

   Además de apuntar los deberes, la agenda tiene un papel fundamental, pues sirve, también, de comunicación entre nosotros, los padres, y los tutores. Esta comunicación no debe ni puede limitarse a apuntar exclusivamente quejas del niño. La agenda nunca se puede concebir como un rosario de notas acerca de los defectos y malas conductas del alumno. Todos los niños, insisto en lo de todos, hacen cosas que están bien. Y si maestros y padres notificamos un día que “hoy Marta no ha hecho los deberes o se ha portado muy mal en clase”, otro día también debemos apuntar que “hoy Marta se ha esforzado” o “ha hecho compañía en el recreo a su amigo Juan que tiene la pierna enyesada”. Si nos limitamos a las cosas negativas, la agenda, en vez de ser una valiosa herramienta de educación, puede convertirse en un instrumento odiado por el niño que sólo le humilla y le deteriora la autoestima.

    A veces, sobre todo en los primeros cursos de ESO, la agenda toma unos tintes un poco extraños, porque los alumnos gozan de ilustrar su propia agenda o la de sus amigos para “comunicarse” entre ellos con dibujos y frases poco adecuadas. En ocasiones son gansadas como ripios de dudoso gusto y la cosa no pasa de ahí. Es su manera de afirmar su identidad y de oponerse al poder del adulto. Pero otras, contienen frases, comentarios y dibujos de categoría SX, (algunos cómics sonrojarían a muchos papás y mamás que se creen de vuelta de todo) que han de tratarse con delicadeza, porque la educación del buen gusto y del saber estar, también ha de formar parte del curriculum educativo.

    Cuando vemos que un hijo o hija nuestra lleva una agenda en estas condiciones, es imprescindible hablar abiertamente con él o ella. Algunos padres pueden pensar que sólo son cosas de niños que no tienen importancia. Pero los profesores sabemos que sí tienen importancia. Porque, en nuestra cultura, tenemos unas formas de hacer que ayudan a ser cada día más persona y más adulto responsable. Y hay otras formas que ayudan a lo contrario: ser cada día más adolescente y menos responsable. Dar por buenos e incluso aplaudir o reír estos comportamientos no sólo altera la escala de valores de la persona, sino que, además, quita al alumno mucho tiempo de estudio y, por lo tanto, hemos de poner remedio.

    La experiencia dice que las grandes broncas no son la solución más adecuada. Da mejor resultado escuchar activamente la versión del propietario y hacerle ver que esas ilustraciones no son más que niñadas de mal gusto. También debemos informar de la situación al tutor o la tutora de la clase. Puede ser que en el curso haya más agendas en este sentido. A veces los profesores tardamos en enterarnos de estas situaciones y agradecemos la ayuda de los padres. No se trata de buscar culpables sino de proponer soluciones. El tutor, que es un profesional, ya sabrá cómo tratar la situación tanto de manera individual como de grupo.

    Un último tema es qué agenda comprar, cuál es la más apropiada para el niño de todas las que existen en el mercado. Hay colegios, especialmente los privados, que tienen una agenda diseñada por ellos y que es obligatoria para todos los alumnos de todas las edades. En este caso, hasta que el niño acaba la Enseñanza Primaria, pienso que nos debemos acomodar a la agenda que propone la escuela. Pero en cuanto llega la ESO, la agenda se usa más porque el alumno ha de anotar más deberes y es importante que él mismo elija la que le resulte más cómoda y efectiva.

    En definitiva, nuestro papel consiste en ayudar a nuestro hijo a usar la agenda según sus necesidades. Hay niños que nos pondrán las cosas muy fáciles, y con un pequeño empujón conseguirán organ¡zar adecuadamente sus deberes en casa. Otros requerirán más atención y paciencia por nuestra parte, pero si mantenemos un seguimiento continuado también obtendremos buenos resultados en cuestión de semanas. Si a nuestro hijo se le ocurre, igual que a otros compañeros de clase, pintarrajear su agenda con dibujos o frases inadecuadas, es conveniente que le expliquemos la importancia de respetar su material escolar. Si los dibujos no son de mal gusto, tampoco hay que darle al tema excesiva importancia, pero es importante que potenciemos los comportamientos responsables y adultos, y el uso adecuado de la agenda es una buena “excusa” para hacerlo.

    Pablo Pascual Sorribas.- Maestro, licenciado en Historia y logopeda.    Con la autorización de: www.solohijos.com

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One Response to Cómo usar bien la agenda escolar

  1. uno dice:

    vaya pastelada

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