La educación del orden antes de los seis años

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   El orden es un valor que se encuentra en la base de todos los demás valores humanos, a los que sirve de apoyo. Los primeros años de vida de nuestros hijos resultan muy importantes para una buena educación en el orden, ya que el periodo sensitivo de este valor se vive con la máxima intensidad entre el primer y tercer año. A partir de los siete, por otro lado, interesa que los hijos interioricen los buenos hábitos adquiridos en los años precedentes.    El orden se manifiesta en múltiples facetas que podemos observar en la vida diaria: cómo organizan los hijos sus juguetes y pertenencias, cómo distribuyen su tiempo, etc. El orden facilita la convivencia familiar, a través de pequeñas normas de conducta que permiten una convivencia grata y “ordenada”. No se trata de “cuadricular la vida” sino de establecer unos mínimos que faciliten conseguir algunos objetivos muy valiosos, como es la vida en familia.   Sin embargo, existe también el peligro de centrarse únicamente en que los hijos adquieran destrezas, simples hábitos de orden que no llegarán a ser incorporados a su personalidad; como si nunca se hiciesen adultos. Es cierto que los hábitos son la base de las virtudes pero hay que completarlos con la autoconsciencia y la libertad hasta conseguir que se actúe con orden porque se conoce qué significa ser ordenado y se quiere para sí. De este modo, el orden será algo connatural a la persona, nunca una manía sin razón de ser.   Al hablar de orden no nos referimos ni exclusiva ni fundamentalmente al orden material, de las cosas, sino al orden en la persona. Por eso, junto al orden consideramos un bloque de virtudes relacionadas como: Dominio de sí, templanza, sobriedad, austeridad, equilibrio personal, serenidad, sentido de la economía y del ahorro, higiene y limpieza.

   El periodo sensitivo o sensible del orden se vive con la máxima intensidad entre el año y los tres años. Un niño de dos años sabe perfectamente que cada cosa debe tener su sitio. Un niño de corta edad es capaz de disfrutar siendo ordenado y, además, necesita orden y estabilidad en su ambiente. Cuando un niño se acostumbra a tener los juguetes ordenados en el mismo sitio, tenderá a mantener el orden, lo hará como un juego más y encontrará satisfacción en hacerlo. La educación del orden comienza con la propia vida del niño y es necesario para su correcto desarrollo. Ya desde que son bebés se puede intentar dar cierta regularidad a los horarios de comida, a las horas de sueño, a los paseos, necesidades fisiológicas, etc. En estas edades, no es difícil lograr que el niño guarde sus juguetes o su ropa en el mismo lugar. Para ello, hay que jugar con él repetidas veces a poner las cosas en el mismo lugar y en el mismo orden Cuando lo aprende, disfruta poniendo las cosas en su sitio. El niño también piensa que tiene su lugar donde situarse y normalmente le gustará dormir en la misma cama y sentarse a comer en la misma silla. Los niños van desarrollando su propio sentido del orden lógico y tienden a ordenar por tamaños, por tipos, etc. Así vemos que guardan todos los coches juntos, todas las muñecas juntas, o que han distribuido un grupo de libros en grandes y pequeños.

   Hábito base

   Hasta los seis años, lo que vamos a enseñar a nuestro hijo consiste, más bien, en el orden material: colocar cada cosa en su sitio, que todo quede limpio, etc. Pero éste es tan sólo un primer paso. Cuando crezca, el hábito adquirido primero con los objetos materiales, le ayudará a mantener un orden su cabeza y a ser más eficaz en todo lo que se proponga. Saber organizarse es algo que se aprende de pequeño, empezando por organizar los juguetes en el cuarto. No se improvisa. El orden es un hábito base para muchos otros. Gracias a él, podemos organizar mejor el tiempo y las ideas, somos capaces de sacar mayor partido a lo que vemos y aprendemos… Un niño que se habitúe a vivir en el caos, sin que le enseñen a ordenar cuando crezca tendrá más dificultad para elaborar un simple informe estructurado en su empresa o incluso para establecer sus propias prioridades en la vida.

   ¿Cómo lograr que los niños dejen las cosas en su sitio sin tener que recordárselo?

   En primer lugar debe estar claro cuál es el sitio de cada cosa. Interesa que los niños dispongan de un cajón o caja, estantes y un juguetero a su alcance donde puedan guardar sus cosas. Así se les acostumbra a que cada cosa tiene un sitio y siempre el mismo. Por ejemplo, en lo que se refiere al cuidado de la ropa, resulta eficaz ayudarle a colgar las prendas que se quita y ponerlas en un colgador que esté a su alcance; si deja las prendas fuera del lugar asignado, debemos enseñarle que se ensucian o se arrugan y hacer que las ponga en su sitio. A continuación, habrá que ser muy paciente y muy perseverante en la presentación de modelos de conducta ordenada. Para que los niños puedan desarrollar el hábito del orden, además de enseñárselo, debemos proporcionarles un modelo repetido. Necesitará que sus padres o personas mayores le sirvan de modelo repetidas veces, para poder imitarlos. Con la misma facilidad con que son capaces de imitar el orden tienen habilidad para imitar el desorden, si se les acostumbra con el ejemplo a dejar las cosas cada vez en un lugar diferente.

   Cadenas de sucesos

   Son muy eficaces para los más pequeños las cadenas de sucesos (acciones repetitivas, constantes y sistemáticas, con un orden prefijado), por ejemplo, al regresar del colegio para comer han de:

 1. Saludar a sus padres.

 2. Colgar el abrigo.

 3. Lavarse las manos.

 4. Ir a la cocina a por las servilletas.

 5. Sentarse a comer.

   Pueden establecerse cadenas para la hora de levantarse, de acostarse, de ponerse a jugar, etc. Por ejemplo, los niños deben habituarse a: dejar todo para comer, cuando su madre les llama; guardar los juguetes al terminar de jugar.

   Otros ejemplos de cadenas de sucesos relacionados con los hábitos de higiene pueden ser: AL LEVANTARSE: ir al WC, lavarse las manos y la cara, cepillarse los dientes y peinarse. ANTES DE COMER: lavarse las manos. Después de comer lavarse las manos y cepillarse los dientes… Con este tipo de encadenamientos lógicos, los niños responden a sus necesidades básicas con poco esfuerzo y con menos riesgo de olvido, y la rutina les proporciona seguridad.

   Padres ordenados

   También es interesante invitar a los niños a participar en actividades de orden de los padres: ordenar los libros de la biblioteca, limpiar y ordenar los utensilios en la cocina, observar cuando se hace la maleta, etc. También se les pueden pedir razones de su propio sistema de ordenar las cosas para que vayan captando el interés que tiene el encontrar el sitio apropiado para cada cosa, de modo que no se estropee y se lo encuentre con facilidad cuando sea necesario. Del mismo modo, interesa enseñar a utilizar los objetos ordenadamente: telefonear, pegar unas lotos en un álbum; etc. En cada caso existen unas reglas o pasos para que los hijos lleguen a utilizar los objetos adecuadamente.

   Un verdadero desorden. No puede decir que hay orden cuando…

   Se recoge la habitación a última hora de la noche, cuando el desorden ha llegado a un extremo que ni nosotros ni el niño somos capaces de afrontarlo. Se distribuye al azar por cajones y cestos los diversos juguetes, etc., para quitarlos de la vista, sin colocarlos en el sitio que corresponde a cada uno, creando un desorden que –aunque no se vea- es aún mayor. Se pone en su sitio los lápices sin afilar, se coloca en el armario la ropa sucia o se guarda en la caja juguetes rotos. Al recoger, hay que revisar las cosas, para retirar lo que hay que limpiar, arreglar o tirar. Se guarda las piezas del mecano cuando aún hay un hermano que no ha terminado su construcción. Cada cosa tiene su momento, y ordenar también. No podemos convertirlo en obsesión.

José Antonio Alcázar. De www.edicionespalabra.es

Con la autorización de: www.edufam.com

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3 Responses to La educación del orden antes de los seis años

  1. ROSA MARIA DE MORALES dice:

    Buen dia
    Gracias por toda la informacion tan valiosa y necesaria. Favor mandarme informacion relacionada con educaciÒn.
    Mil gracias

  2. aramo dice:

    Hola Rosa María:
    En nuestra página web de Aplicaciones didácticas tenemos bastante materiales de educación:

    http://www.aplicaciones.info/autoedu/autoedu.htm

    Ejercicios interactivos:
    http://www.aplicaciones.info/ortogra2/instru.htm

    Formación humana:
    http://aramo.wordpress.com/?page_id=18

    Un cordial saludo de
    Arturo Ramo

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