Educación de la vida social

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   Nos recuerdan los filósofos que el hombre es sociable por naturaleza. Pero esto no basta: ha de desarrollar durante su vida una buena conducta social. Porque el hombre nace con tendencias antisociales como la agresividad, la envidia, el egoísmo, etc. Estas tendencias le acompañarán durante toda su vida.     Serán en los distintos papeles o roles sociales en que se desenvuelve y en su trabajo profesional (como hijo, padre, amigo, profesional…) donde tendrá oportunidad de desarrollar conductas que se adecuen a la deontología específica.   Un estudiante, en uso de su libertad, puede estudiar con intensidad o no hacerlo, pero tendrá que aceptar las consecuencias de esa conducta. De la misma forma un profesional puede cumplir con su horario de trabajo o no, pero se arriesga a que le impongan una sanción o lo despidan.

   Un hijo puede faltar al respeto de sus padres pero no debe hacerlo. Esa conducta es reprobable y le empobrece como persona. Cuando sigue la norma “honrarás a tu padre y a tu madre”, esa conducta es positiva y le perfecciona como persona.

    Podríamos decir que el hombre mejora su vida social cuando su conducta se ajusta a estos cinco tipos de normas:

    Normas técnicas, derivadas de las relaciones del hombre con las cosas: aprender a manejar el coche, el ordenador, los instrumentos de trabajo, etc.

    Normas de comportamiento social en el trato con los demás hombres, desarrollando la cortesía, la gratitud, la amistad, etc. Estas normas no son obligatorias.

    Normas jurídicas, que señalan los derechos y obligaciones de los hombres en la vida social, como las normas de tráfico y la honestidad con el dinero público. Estas normas sí son obligatorias.

    Normas morales o éticas, que tienden al desarrollo de los hábitos positivos o virtudes, como la laboriosidad, la sinceridad, la honradez, la prudencia, etc.

    Y por último, las normas religiosas, que establecen las relaciones del hombre con Dios.

    Para mejorar la sociabilidad hay que seguir un proceso desde el nacimiento hasta la muerte; y este proceso no es casual sino intencional y tiene lugar en la familia, la escuela, la universidad, la profesión y el grupo de amigos. Podríamos decir que es parte del proceso educativo que trata de conseguir dos objetivos: el autocontrol de las tendencias antisociales como el egoísmo y la agresividad, y la conquista de hábitos sociales positivos, como la capacidad de comprender a los demás y cooperar con ellos.
Arturo Ramo

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One Response to Educación de la vida social

  1. […] Educación de la vida social Trata de conseguir dos objetivos: el autocontrol de las tendencias antisociales como el egoísmo y la conquista de hábitos sociales positivos. […]

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