0. Prevención de problemas en los Institutos: INTRODUCCIÓN

6.gif

   Desde hace algún tiempo, algunas ideas, me están pidiendo ser expresadas; quizás les ha llegado su momento. Todo parece coincidir. Ayer la tele hablaba sobre la violencia entre jóvenes procedentes de bandas armadas, con la existencia de un muerto. Se decía que había miedo entre los chicos del primer ciclo de ESO *, que se veían obligados a pagar una cantidad de dinero, a los “mafiosos”, para poder seguir viviendo, no ser excesivamente molestados…, dentro de un instituto español. Quienes denunciaban estos hechos, eran los padres de afectados, alumnos sufridores a cara “borrada” y algún que otro “valiente profesor”, que mostraba su malestar e impotencia.

   El maltrato entre compañeros, algunos lo viven de forma dramática y no aguantan más, poniendo fin a sus vidas, a una edad tan temprana y sin que nadie lo evite. Otros lo denuncian abiertamente, a los padres, profesores, en los medios de comunicación, o cambian de centro, intentando encontrar alivio a su malestar.

   Las situaciones de maltrato y abusos entre compañeros siempre han existido, pero mientras que antes, la autoridad del profesor, o la visita de los padres, al centro, eran suficientes medidas disuasorias, para poner fin al problema, hoy sin embargo, con la crisis de valores que existe en la sociedad, que se traslada al centro educativo, en algunas ocasiones, se cuestiona no solo la autoridad del profesor, que se ve incapaz de resolver el problema, sino que además, si el padre del “agredido” decide intentar solucionar la situación, puede encontrarse, enfrentado a unos jóvenes bravucones, conocedores de sus derechos, pero ignorando sus deberes, que entre risas y cachondeos, amparándose en su minoría de edad, le hagan sudar y tragarse su orgullo y “mala leche” por evitar males mayores.

   Los padres de los “agresores”, en general, quitarán importancia al asunto, con un “son cosas de crios”, “no es para tanto”, exculpando a sus hijos, eludiendo su responsabilidad de educar en el respeto a los otros. Algunos de esos niños “agresores”, sabedores de que no les pasa nada, seguirán en su escalada antisocial: pequeños hurtos y fechorías, como robar antenas de coches, rayarlos, pinchar o desinflar ruedas, romper espejos retrovisores, estropear y afear inmobiliario urbano diverso, bancos, jardines, farolas…

   Con estas acciones, tan nobles, consiguen popularidad y prestigio ante sus colegas. Son muy valientes, y muy libres, no se cortan ante nada ni nadie. Por donde van, están dispuestos a provocar a quién se interponga en su camino. Su historial de trastadas les avalan. Los demás los evitan y casi les temen. Ellos sí saben cómo hacerse respetar, y si no, están dispuestos a casi todo. Son agresivos, no tienen miedo, carecen de empatía, y ansían emociones fuertes, sobre todo en grupo. La mayoría recupera “la normalidad” con el tiempo, aunque algunos siguen con un amplísimo historial delictivo, ante la cándida permisividad garantista del estado de derecho, que los protege mucho más que a sus víctimas.

   Anteayer en un debate sobre el “botellón”, se ponía en duda, que el derecho a la salud y al descanso, ha de prevalecer sobre el derecho a la diversión. No estaría de más, que se sometieran al ruido y demás molestias, (basuras, olores…), a las autoridades, que tienen la obligación de regular la convivencia y prevenir conflictos. Puede que entonces, buscasen acuerdos, tan sencillos como, “botellón” sí, pero sin molestar a terceros y los hiciesen cumplir.

   Hace unas semanas, en la provincia de Granada, los sindicatos convocaban una huelga porque un director de IES, había sufrido en su despacho, la “visita agresiva” de un padre de alumno que había sido expulsado. Los sindicatos apuntaban que éste no era un hecho aislado. Se vienen sucediendo situaciones de malestar, insultos, agresiones repetidas a profesores, por parte de padres de alumnos, y reiteradas faltas de respeto de los alumnos, que no aceptan autoridad alguna.

   Pero, ¿qué está pasando en la sociedad?, ¿qué valores se transmiten?, ¿qué podemos hacer, en nuestro ámbito, para intentar mejorar algo la situación actual?…

   El presente trabajo, pretende analizar en profundidad, las distintas variables que han intervenido en la sociedad, en la última década y que sin duda influyen en la educación. Se van a aportar ideas, posibles soluciones, para ayudar preferentemente a nuevos profesores, también a padres, en su responsabilidad y difícil tarea de educar. Si algún equipo directivo, orientador, asesor, inspector, investigador, político, profesor,…etc., lo encuentra útil, tanto mejor.

   Se agradecería, cualquier sugerencia, corrección, que el bienintencionado lector, pudiera hacer, puesto que en educación, como en la vida, hay que “estar abierto a todo y no apegado a nada, en el plano intelectual, matizo, no vayamos a confundir a los jóvenes.

   He entrecomillado la frase anterior, porque creo que amparándose en ella, se han cometido demasiados excesos: ¿estar abiertos a todas las drogas..?, ¿probarlo todo, incluye juegos de roles con asesinatos…?, ¿estaríamos abiertos al todo vale: robar, violar, matar, extorsionar….?

   Desde luego que no. Una cosa es que “entendamos la naturaleza humana en acción”, y cualquier mirada a la historia, o a la actualidad, nos revela la crueldad de nuestros congéneres: guerras, asesinatos indiscriminados, hambre, odio, violencia…; la lista sería interminable, y otra cosa distinta, es que pensemos que todo está bien.

   Sabemos que no todo vale, que hay valores que nos atraen más, pese a que, no siempre elegimos con buen criterio. También nos gusta, que cuando nos equivocamos, se nos trate con comprensión y benevolencia, no se nos humille, ni se haga leña del árbol caído, y sin embargo, nos cuesta entender porqué, en muchos conflictos, prevalecen los derechos de los agresores sobre las víctimas…

   Es este un ensayo, que pretende hablar de educación, en base a nuestra experiencia de más de un cuarto de siglo como docentes. Sabemos, que desde una perspectiva preferentemente práctica se van a cuestionar y analizar valores y principios, vigentes hoy en la realidad educativa, y que es posible, hayan quedado algo desfasados, y estén pidiendo un cambio.

   Es una pena que sean tan pocos, los libros que escriben los docentes en activo, y que sin duda son la mejor fuente para beber, dada su dilatada experiencia. Estamos demasiado acostumbrados a leer a los supuestos “expertos”, sin experiencia docente, sobre temas educativos, de los que están bastante alejados, en un ejercicio de abstracción, que apenas nos llegan.

   Cualquiera de mis compañeros podría argumentar a favor y en contra de lo que aquí se dice, y de otros muchos temas educativos, con matices, de su propia cosecha, que a buen seguro a todos nos podrían enriquecer.

   La fatiga mental, el estrés, o incluso para algunos, el “estar quemado”, es una consecuencia de la creciente indisciplina que hay en las aulas, sobre todo en la Eso. Dicha indisciplina se debe en parte además de la masificación de los centros, y al elevado número de alumnos por aula, a la propia organización de los IES, que al considerar las asignaturas lo más importante de su tarea, descuida la relación con los alumnos, propiciando comunicaciones, donde la tensión, los agobios por dar unos contenidos, provocan sufrimiento en los alumnos y docentes.

   La relación con los alumnos era uno de los aspectos más gratificantes, en la labor docente, que exigía continuidad, para un mayor conocimiento. Hoy en los institutos, no hay tal continuidad, porque cada año, te cambian de alumnos, y ni los alumnos conocen a los profesores, ni éstos a sus alumnos.

   Este desconocimiento mutuo, no facilita la convivencia, ni la disciplina en los IES, en unos tiempos en que hay familias que no ponen límites educativos a sus hijos, lo que genera, que éstos se pasen, y vayan de “matones”, como demuestra el hecho que 4 de cada 10 alumnos, han sido agredidos alguna vez, por sus compañeros, incluso que un 10 % de profesores reconozcan que a veces, son objeto de agresiones.

   Ante esta situación, se proponen formas más sutiles de agrupamiento de alumnos, que pasen sobre todo por mejorar la comunicación, en la relación educativa y para esto se hace necesario una disminución significativa de ratios por aula, y que se busque la continuidad en la medida de lo posible, tal y como avanzamos más adelante.

   Algunas medidas de mejora que proponen los sindicatos del sector, se nos antojan mejorables. Lo de incorporar a los centros, profesores de apoyo, que supuestamente prevendrían problemas de aprendizaje, es un error si éstos no se implican tutorialmente. Es mejor que se bajen ratios, y que el tutor, refuerce, apoye, con la complicidad de los padres, a los alumnos que lo necesiten, ya que la relación afectiva es clave para llegar a acuerdos, en educación.

   La experiencia de los centros de compensatoria, donde estuvieron varios maestros apoyando por ciclos, a los alumnos con más necesidades de apoyo, resultó poco satisfactoria, porque el profesor de apoyo, no llegó a implicarse tutorialmente con el alumno apoyado, ni con la familia del mismo, y esto se veía en el día a día, cuando el profesor de apoyo, libre de responsabilidad, preguntaba por doquier, ¿quién es el tutor de este alumno?, buscando la autoridad moral del tutor, para corregir, llamar la atención, del citado alumno.

   Además, si sacaban al alumno, de la clase ordinaria, éstos perdían el currículo normal, con lo que se aumentaban las diferencias respecto al grupo, dificultando su posterior integración. Si optaban por apoyarlos dentro del aula, suponían una variable de distracción para el resto de compañeros.

   Primero bajar ratios, que no superen 20 alumnos, en la enseñanza obligatoria siendo menor la ratio con alumnos más desfavorecidos socio-culturalmente, de más carencias y necesidades educativas. Después profesores de apoyo, pero en horario no lectivo, para no interferir en los procesos de aprendizaje e integración del alumno. Excepcionalmente, si la población es extranjera, y no tiene posibilidades de acceso al currículo, por desconocimiento del español, cabría que estuvieran dentro del horario lectivo.

   Respecto a otra propuesta de los sindicatos de incluir en los centros más orientadores, no nos parece mal, siempre que éstos, tengan experiencia práctica en la etapa que vayan a orientar, y que no tengan inconveniente en lanzarse al ruedo de la docencia directa con alumnos de alto riesgo.

   No se pueden seguir mandando orientadores a los IES, que digan, que no tienen nada que decir en asuntos de disciplina, ya que ésta es competencia de jefatura de estudios. Como si no hubieran escuchado hablar de prevención de conflictos, empatía, resolución de problemas, técnicas de modificación de conducta, alfabetización emocional,…

   No se deben mandar orientadores, que no estén dispuestos a mojarse, a implicarse, con los alumnos excluidos, expulsados, de mayor riesgo, bien haciendo proyectos de compensatoria, para éstos, buscando agrupamientos flexibles, adaptaciones curriculares, o aportando al proyecto curricular en el *ETCP o claustro de profesores, su contribución preventiva, con implicación personal activa, docente y tutorial, a los problemas del centro.

   Algunos de los orientadores no llegan a realizar una evaluación psicopedagógica adecuada, porque si la hicieran, no les quedaría más remedio que implicarse y complementar a los alumnos con problemas de personalidad y de conducta, que presentan necesidades permanentes o transitorias de ayuda.

   Estos alumnos con problemas de conducta, podrían ser tutorizados por los profesores de E. especial, si estuvieran en el aula de apoyo, más de la mitad de su tiempo lectivo, como legalmente está tipificado, modalidad de integración “B”, de ahí, que los sindicatos propongan que haya más profesores de Pedagogía Terapéutica o de E. especial, que viene a ser lo mismo.

   El problema es que en los institutos hay demasiados alumnos, que presentan problemas de conducta, que además suelen coincidir con un desfase académico superior a 2 y 3 años, con lo que se aburren, se desmotivan, y se portan mal, y que en su mayoría permanecen en las clases ordinarias, agravándose la situación, a medida que pasan años, al aumentar las diferencias académicas respecto a su grupo, y consecuentemente aumentan también los problemas de conducta.

   Los profesores de especial, acostumbrados a trabajar con alumnos con alguna deficiencia orgánica o sensorial, eludirán trabajar con niños difíciles, de los que tienen problemas de conducta, pues además de ser más complicado y duro, argumentarán no estar preparados para trabajar con este tipo de alumnos, pese a ser profesores de pedagogía terapéutica. Al parecer su terapia pedagógica, no es lo suficientemente eficiente, para con estos alumnos…

   Claro, que siempre podrán argumentar con razón, que tienen muchos alumnos; imagínense la cantidad de alumnos, con un desfase curricular, de dos o más años, en un sistema educativo, que promociona casi automáticamente, sin establecer mínimos, con lo que se evitarán tutorizar a ninguno, al no estar más de la mitad del horario con ellos, argumentando que así, el alumno se integra al grupo ordinario, y no se discrimina.

   Esta no tutorización, y no implicación con los alumnos con problemas de conducta, supone un “privilegio” para los profesores de E. especial, y orientadores a costa de los sufridos tutores, y resto de los profesores. Me consta que los profesores de E. especial, están casi tan sobrecargados en los Ies, como el resto de profesores, y que muchos orientadores, están agobiados porque atienden varios frentes simultáneamente, y no pueden implicarse, entre otras cosas, porque algunos suelen estar de paso, en los institutos, un año o dos, como mucho.

   Por su parte, algún orientador, argumenta no tener experiencia docente, ni estar obligado a dar clases a estos alumnos con problemas de conducta, como si no supiera aplicar programas de enriquecimiento instrumental, alfabetización emocional…

   La cuestión es que es más cómodo rellenar el horario, con reuniones con tutores, y proponer planes de acción tutorial, que sobrecarguen más aún a los tutores, que abordar la problemática de los alumnos que presentan problemas de conducta, para darles alguna solución que mejore la situación actual.

   Las reuniones con tutores, tendrían que hacerse voluntarias, para aquellos profesores que las deseasen, bien a nivel terapéutico, y si los tutores no estuvieran tan sobrecargados no harían falta, o a petición de los mismos, cuando algunos tutores nuevos no supiesen qué hacer en la hora de tutoría.

   La mayoría de los docentes, con experiencia, conoce bien varios planes de acción tutorial, y no hay que aburrirlos repitiéndole todos los años, las mismas técnicas de estudio, porque muchos de ellos, saben detectar entre sus alumnos, problemas de drogadicción, anorexia, bulimia, ludopatías, síndrome de déficit de atención , hiperactividad …, incluso información sobre instituciones especializadas en dichos temas, gracias a los accesos a las nuevas tecnologías, o a las lecturas de revistas varias.

   Por otra parte, si el tutor tutoriza a un curso con altos niveles de absentismo, y elevada conflictividad, donde abundan los partes de incidencia, se le puede ir la hora de tutoría, pidiendo justificantes de faltas a clase, aclarando los partes de la semana, con los citados alumnos, e informándose sobre la disponibilidad de los padres para reuniones con él, no sólo de los numerosos alumnos parteados, sino de resto del grupo, además de insistir y recordar las normas de convivencia , y decreto de derechos y deberes del alumno.

   No hacen falta más orientadores de los que cuando entran a una clase de adolescentes conflictivos, en la hora de tutoría, por primera vez en su vida, salgan diciendo que son “terribles”, y ya está; como mucho, se entrevistarán con alguno, que puntualmente ha descubierto la forma de saltarse clases, y acudirá al orientador, para contarle su problema, haciéndole creer a éste, que por lo menos, le ha aliviado su dolor. No, de éstos ya tenemos demasiados. Es muy cómodo, trabajar así, de uno en uno, mientras, todo sigue igual, o quizá peor, al contribuir al caos que supone ver a algunos alumnos, por los pasillos, en horas lectivas, saltarse las clases.

   Hay que pedir a los orientadores, que prevengan que no haya clases tan descompensadas, que estudien y se impliquen en la apuesta por resolver los problemas de conducta, con otras formas de agrupamiento, que nunca es tarde para aprender, y que se aprende haciendo, lanzándose al ruedo y toreando, no viendo los toros desde el palco, si es que se pretende tener un mínimo de coherencia, y autoridad moral sobre los que se pretende orientar…

   Mis respetos por los orientadores que se han implicado activamente con los alumnos más desfavorecidos, difíciles, problemáticos, y no han dudado en crear talleres, o buscar alguna solución, que les ha hecho merecedores no sólo del respeto y aprecio de éstos alumnos, sino del resto de la comunidad educativa, al salir del escondite de sus despachos.

   Los sindicatos también apuntan, para resolver los problemas, contratar profesores expertos en compensatoria. Así que han permitido, que alumnos procedentes de dos o más centros de compensatoria, durante los últimos siete años, se “amontonen”, en los institutos, con ratios de 30 y 34 alumnos en la Eso, abocándoles hacia su exclusión, por las vías del absentismo, abandono, y expulsión, y ahora se les enciende la “lucecita”…, y admiten que en muchos casos, no se partió de la realidad. Quizás, esperaran que estos alumnos, quedaran fascinados, encantados, ante la sabiduría de los nuevos profesores de instituto.

   Se equivocaron entonces, al desaprovechar la experiencia docente con adolescentes y en compensatoria, de muchos de los hoy llamados maestros, a los que se les obligó a enseñar en un tramo distinto de edad, al que estaban tan acostumbrados y capacitados, como era la adolescencia 12-16 años.

   Respecto a meter en plantilla de los centros, trabajadores sociales, que hagan seguimiento de las familias de mayor riesgo de exclusión, nos parece excelente idea, pero seguimos insistiendo en las prioridades que hemos apuntado, bajar ratios, mejorar comunicación con alumnos, posibilitando continuidad…

   Para entender porqué la situación en muchos institutos, se hace tan insostenible, hemos hecho un recorrido por las distintas etapas de la educación, tratando de comprender el ahora, viendo los antecedentes, de ahí, que invitamos al lector, no sólo a que reflexione sobre el porqué, sino a que se cuestione el cómo también él, puede contribuir a perpetuar o mejorar la situación actual, por más que la tendencia de negar los problemas, por miedo a estigmatizar el centro, sea lo más común. Mis respetos, por los escépticos, pesimistas,.., pues ellos ya no sufrirán desengaño alguno…, ni tampoco gozarán la “ilusión” de mejorar algo las cosas…

   Sin embargo, y pese a las posibles críticas, no me cabe ninguna duda, que las aportaciones de los sindicatos y de la administración, pretenden mejorar la situación actual. Se van a reducir número de materias y profesores, en el primer ciclo de la Eso, se van a hacer pruebas diagnósticas a los 10 y 14 años, se apostará fuerte por las nuevas tecnologías y el inglés…, medidas que suenan bien.

   Por mi parte, con el ánimo de aportar humildemente, algunas ideas, y pidiendo excusas por si alguien se sintiese lastimado, no suficientemente valorado o respetado, recibid mi más cordial saludo.
   GRACIAS
   Con la autorización de: S. Sánchez García. http://rutas6.blog.com.es/

Otros temas relacionados:
Mi hijo ha tenido muchos suspensos 
La violencia en las aulas 
Otros artículos sobre los PROFESORES 
CD con 4 programas educativos: Nueva ortografía 3º P, Nueva ortografía 4º P, Técnicas de estudio y Cuatro operaciones.

Un problema de educacion (Reportaje Antena 3) parte 1

Enviar a un amigo

Anuncios

One Response to 0. Prevención de problemas en los Institutos: INTRODUCCIÓN

  1. Avery dice:

    Hі there Dear, are yօu actuallу visiting this web рage on a reyular basis, іf so then you will definitely ߋbtain nice experience.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: