Personalidad: Orden y previsión

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   La compañía Priority Management of Pittsburgh Inc. publicó hace unos años unos estudios francamente originales, cargados de ese pragmatismo tan típicamente norteamericano. Uno de los datos estadísticos que aportaba ese estudio era que “el ciudadano medio de aquel país pasa aproximadamente un año de su vida buscando cosas que no recordaba dónde había puesto”.

   He de confesar que cuando lo leí me pareció un poco exagerado. Hice unos sencillos cálculos: supongamos que un año es 1/80 de la vida de una persona; como el día tiene 1440 minutos, perder un año entre 80 es como perder 1440/80 = 18 minutos cada día. Después de esto ya no me parecía tan exagerado. Y si en esos 18 minutos diarios se incluyera el tiempo que perdemos cada día como consecuencias de olvidos, desorden y mala organización, me parece que se queda bastante corto.

   Pensándolo bien…, un año entero buscando cosas perdidas, agobiado por olvidos imperdonables, lamentándonos de no habernos acordado de cosas, o de no haberlas previsto, es algo tremendo. Además, eso será la media, porque hay gente muy ordenada, a la que corresponderá mucho menos de un año, pero hay otros que son un caos, y pasarán en esa angustia durante dos, tres, diez años… ¡quién sabe!

   Francamente, resulta un poco frustrante imaginar tanto tiempo pasado así. Al menos, es una buena razón para pensar un poco en cómo ser algo más ordenados. ¿Cuánto tiempo perderemos cada día por falta de previsión, por no organizarnos mejor, por no hacer lo que tenemos que hacer…? Si te interesa, haz un cálculo estimativo en minutos diarios, multiplica por 0.055 y tendrás la cifra de años de vida perdidos en la vorágine del caos.

   Cuando no hay orden en la cabeza, acabamos siempre por elegir lo que más nos apetece, o lo que más reclama nuestra atención, y es natural que en bastantes ocasiones no coincida con lo que debemos hacer en ese momento.
Muchas veces hablamos de
agobios por falta de tiempo
que son más bien
agobios por falta de orden.

   Para ganar en orden, puede resultarte útil revisar estos puntos:

   si procuramos detectar los aspectos importantes, concretarlos, y después establecer un orden de prioridades adecuado;

   si lo que hacemos es lo que realmente tenemos que hacer nosotros, no sea que dediquemos muchas horas a cuestiones que nos gustan mucho pero que deberían hacer otros (o las hacemos nosotros para evitarnos la molestia de hacer que las haga quien tiene que hacerlas);

   si sabemos cortar a tiempo con esas tareas, para las que siempre falta tiempo, pero que quizá son menos importantes que otras que solemos dejar sistemáticamente;

   si podemos trasladar algunas ocupaciones menos importantes a horas de menos agobio de tiempo (por ejemplo, a horas que no sean las cruciales para atender a la familia, estudiar o trabajar con serenidad); etc.

   Alfonso Aguiló. Con la autorización de: www.interrogantes.net

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Indisciplina: el caos puede ordenarse
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CD con 4 programas educativos: Nueva ortografía 5º P, Nueva Ortografía 6º P, Análisis sintáctico y Estadística y utilidades.

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