La causa ejemplar en la educación


   En algunas ocasiones hemos oído en la televisión y en la prensa que un niño o adolescente había cometido un asesinato semejante al que recientemente había visto en el cine o en los video-juegos. Está demostrado que los niños tienden a imitar a sus ídolos, sobre todo a los que quieren o admiran.

   Cuando los chicos son pequeños observan constantemente a sus padres, junto con todos los actos y palabras de su entorno. Por eso es especialmente el ejemplo de los padres en la familia. La educación es fundamentalmente imitación de las formas de comportamiento de la persona considerada excelente para los pequeños.

   Los filósofos enseñan que la causa eficiente para alcanzar su fin actúa regulada por una idea, por un proyecto. El objetivo es realizar un modelo. Así por ejemplo, el escultor tiene en su mente un modelo o imagen que trata de reproducir en su escultura. Ese modelo se suele llamar CAUSA EJEMPLAR. Es una causa final más próxima y más concreta, que se tiene ante los ojos y a la que se va llegando poco a poco.

   En educación no basta con decir lo que es bueno o repetir lo que hay que hacer y dar muchas reglas. El chico se siente más atraído por el ejemplo que por las palabras, por el hombre cuya conducta se ofrece como modelo.

   En la familia hay dos aspectos especialmente educativos, que son la coherencia entre lo que se aconseja y lo que se vive y el amor mutuo entre los esposos, ya que la mayor desedificación para los hijos es la separación o divorcio de sus padres. Los padres son coherentes cuando hacen sus tareas antes o a la vez que sus hijos, como el comer de todo, poner o quitar la mesa, ir al supermercado o poner en marcha el lavavajillas. También han de ir por delante en mantener la corrección en el hablar y el vestir, así como controlando los enfados y rabietas, sin volcar su mal humor en el otro cónyuge o en los hijos.

   Los padres ejemplares deberían cuidar tres aspectos:

   1. Establecer unas pocas normas que rijan la convivencia familiar y que han de ser respetadas y practicadas por todos, padres e hijos.

   2. Que esas normas fundamentales respondan a criterios de verdad y bondad objetivas y nunca a preferencias o caprichos de los padres. Los chicos necesitan puntos de referencias sólidos y estables en los que apoyarse a la hora de tomar decisiones, en ocasiones posteriores.

   3. Que fuera de esas normas se respete escrupulosamente la libertad y la iniciativa de los hijos, aunque sus conductas choquen frontalmente con la preferencia de sus padres. Lo que importa es la educación en libertad de los pequeños, no los caprichos del padre o de la madre.

   Arturo Ramo García
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5 Responses to La causa ejemplar en la educación

  1. deyanira dice:

    excelentes tus artículos, son de mucha ayuda, quisiera que me enviaras algún artículo sobre amor en familia para concienciar a padres a que expresen amor a sus hijos.

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