Seguridad y estabilidad

Personalidad estable

   En un libro de Psiquiatría infantil aprendí que un problema emocional de muchos niños es la falta de seguridad en sí mismos. ¿Y cómo conseguir que crezcan seguros y formen una personalidad equilibrada? El autor señalaba tres pilares fundamentales: la afectividad, la estabilidad y la constancia.

   El niño necesita sentirse querido por sus padres y educadores y aceptado con sus virtudes y defectos.

   El marco ambiental y normativo ha de ser estable. Las normas de conducta en la familia no pueden cambiar de un día para otro, según el estado de ánimo del padre, o si está cansado, o le han salido mal las cosas en el trabajo. Las normas han de estar consensuadas por ambos padres y no se pueden cambiar sin un motivo justificado. Esto es la estabilidad .

   Esas normas de funcionamiento han de ser constantes, es decir, para todos los días igual. El chico podrá adivinar lo que pasará mañana recordando lo que pasó ayer y anteayer. Con estos tres aspectos el chico tendrá un marco de referencia que le dará seguridad.

   Pero a menudo son los propios padres y educadores los que provocan inseguridad en sus hijos mediante una “pedagogía tambaleante”. Se formulan unas reglas de conducta hoy y mañana ya no no son válidas. Un profesor decía que “la escuela es el lugar donde más leyes se dan y donde menos se cumplen”. Los educadores que se comportan así provocan la inseguridad en el educando y, de forma indirecta, los empujan a desafiar con una conducta altanera a sus padres y profesores.

   Los niños necesitan padres afectivos, estables y constantes en sus reglas y decisiones; que hay reaccionen como lo hicieron ayer y lo mismo que lo harán mañana y pasado mañana. Hace falta que pongan límites con amor por el bien de su hijo y que insistan en que se respeten. Los chicos necesitan padres fuertes que no titubeen ni vacilen, sino que sepan con exactitud lo que quieren para sí mismos y para su familia. Con unos educadores así, los educandos se sienten seguros, acogidos y felices.

   A veces recordamos la visita de un familiar o un amigo con un hijo antipático, molesto y tiránico, habituado a llamar siempre la atención y a no obedecer cuando se le llama al orden. En estas situaciones, los mayores no saben si imponerse o transigir para evitar una regañina que deja más incómodos a los padres que al niño.

   Para terminar, podríamos decir que un muchacho que no encuentra a su alrededor una señalización y una demarcación razonables y razonadas, se vuelve inseguro o nervioso.

   Por Arturo Ramo García.
www.aplicaciones.info
———-
Otros temas relacionados:
¿Es mi hijo una persona insegura?
¿Qué es una personalidad insegura?
Otros artículos sobre CAPACIDADES
CD con 4 programas educativos: Técnicas de estudio (1 y 2), Lecturas escolares y Cuatro operaciones.

Enviar a un amigo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: