Pocas normas y eficaces

La familia

   Un autor entendido en educación decía que en la familia y en la escuela es donde más órdenes se dan y donde menos se cumplen. Lo positivo es lo contrario, es decir, que haya pocas normas, que se cumplan y que se deje en libertad al chico en lo opinable.

   En primer lugar, en la familia ha de haber pocas normas y fundamentales, teniendo en cuenta la edad de los pequeños y las circunstancias familiares. Sin embargo, a veces se dan órdenes por cualquier cosa, por impulso o por afirmar la propia personalidad.

   Se cuenta de una madre de familia que le decía a su sirvienta. Ve al cuarto de los niños, observa lo que hacen y prohíbeselo. No sabía si lo que hacían los niños era bueno o malo, pero de cualquier forma tenía que recriminar a los niños con energía. Con esta actitud se producen dos efectos: se pierde la autoridad de los padres porque los hijos no les van a hacer ningún caso y se falta a la estabilidad del ambiente familiar ya que lo que en un momento se podía hacer sin problemas, ahora se prohíbe arbitrariamente. Esto crea inseguridad en la personalidad de los pequeños.

   En segundo lugar, se ha de conseguir que las pocas normas establecidas se cumplan siempre. El chico ha de llegar a la convicción de que no podrá saltarse a la torera las normas familiares, consensuadas entre el padre, la madre y lo hijos. También conviene que los profesores del colegio participen de las mismas decisiones y exijan al chico su cumplimiento. esto consolida la autoridad de los padres, evita muchas rabietas de los chicos o hace que no lleguen a producirse.

   En lugar de repetir muchas veces las mismas cosas, como recoger el jersey y la zapatillas, ordenar el cuarto, ponerse a estudiar y otras por el estilo, lo que hay que conseguir es que, con suavidad y sin perder los nervios, el chico lo cumpla de inmediato. Esto puede suponer algún sacrificio para la madre que tendrá que levantarse, tomar al pequeño de la mano y, con calma y determinación, hacer que el crío haga lo que tiene que hacer.

   También es negativo que la madre con poca autoridad le amenace al chico con decírselo todo a su padre para que le castigue. Con estas palabras la madre lanza el mensaje de que no tiene ninguna autoridad y no sabe dirigir el hogar. Presenta al padre como el ogro malo que castiga las malas acciones de los hijos. En muchas ocasiones el padre no hace nada, porque no conoce bien el alcance de los hechos y el pequeño no se acuerda ni es consciente de sus malas acciones pasadas.

   En tercer lugar, hay que dejar libertad al chico en todo lo opinable, aunque algunas de sus preferencias no coincidan con las de los mayores. Esto hay que respetarlo en virtud de la singularidad personal de cada uno, que ha de desarrollarse y llegar a ser aquello a lo que está llamado. Los padres no pueden pretender hacer a sus hijos a su imagen y semejanza, como fotocopias o calcomanías.
   Arturo Ramo García.
www.aplicaciones.info/
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