Primera reunión familiar

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   Cuatro reglas de oro para empezar con buen pie el nuevo curso escolar:

   Nuevo curso, tabulam rasam. Empiezas desde cero: con nuevas ilusiones y con nuevos objetivos. Este año ha de ser mejor que el anterior. Todos en tu familia sois un año más maduros, más expertos y más sabios. Es el momento de prepararse para sacar el máximo jugo a este nuevo curso, para intentar que tanto vuestros hijos como vosotros lo disfrutéis en lugar de sufrirlo.

   Es básico establecer un plan de ataque al inicio del curso, una estrategia que contemple los puntos más importantes en los que se asentará la trayectoria familiar: normas, consecuencias, maneras aceptables de comunicación, reparto de tareas, actividades extraescolares, etc. Sin una estrategia previa el hilo conductor de todo un año queda debilitado y ondea en función del cansancio familiar.

   ¿Quieres comenzar con buen pie el nuevo curso escolar? Toma nota de estos cuatro puntos y, lo más importante, organízate para llevar a cabo la primera reunión familiar del año escolar. Ningún hogar debería empezar esta nueva etapa sin reflexionar sobre los problemas del curso pasado, sin escucharse mutuamente y sin detectar necesidades individuales y familiares. Coge lápiz, papel y toma buena nota de las ideas y propuestas que surgen en esta reunión.

   No trasmitas la idea a tus hijos de que, al acabar las vacaciones, comienza una aburrida etapa de trabajo y responsabilidades. ¿Por qué ir al colegio o ir a trabajar debe ser una obligación aburrida y monótona? Sé optimista y habla a tu hijo con ilusión de la vuelta al colegio. El trabajo debería ser una oportunidad de realización y, si desgraciadamente no lo es para ti, no se lo demuestres a tu hijo. Él ha de crecer sintiendo que trabajar con ilusión y calidad es un gran privilegio. No le estropees esta perspectiva que, por otra parte, le nutre de auto-responsabilidad. Si tus hijos son ya algo mayores, dedica tiempo a hablar con frecuencia de los aspectos positivos de tu trabajo: retos, objetivos alcanzados, mejoras propuestas, ilusión por nuevos proyectos, dificultades superadas, fracasos inesperados…

   Háblale con ilusión de tus expectativas y ayúdale a crearse las suyas. Si es pequeño, háblale con alegría de hacer nuevos amigos, de aprender cosas nuevas, de estrenar mochila y de ser ya un niño mayor. Si tu hijo ya está en primaria o secundaria y el curso pasado le dejó un “amargo sabor de boca”, no le digas “tranquilo, ya verás como este curso es diferente”. En su lugar, dedícale un tiempo a escuchar sus miedos y, si no puedes proponerle en estos momentos nuevas medidas de actuación, déjale claro que sus problemas te preocupan y que os enfrentareis juntos a ellas a lo largo del curso. Es suficiente para sentirse apoyado y comenzar con seguridad un nuevo curso que posiblemente sienta que le sobrepasa ya antes de empezar.

   Detecta los viejos problemas para no reproducirlos. Si este año que ha terminado ha sido un año duro a nivel familiar, ¿por qué no tomarse un poco de tiempo para “enderezar lo torcido” y solucionar todo aquello que nos ha supuesto un problema? Todo, absolutamente todo, se puede mejorar; solo debes actuar allí donde “duele” y cambiar de estrategia. ¿Crees que quejándote continuamente del mismo problema y utilizando las mismas estrategias que no te han funcionado vas a cambiar algo? Es posible que ahora no sepas qué estrategias utilizar pero lo que sí sabes con exactitud es lo que no ha funcionado. Ese es el primer paso: ser consciente de que existe el problema. Y aunque no lo creas, es el paso más importante pues hay gran cantidad de padres y madres que cronifican los problemas con sus hijos por no saber detectarlos.

   No comiences este nuevo año improvisando y/o reproduciendo viejos e ineficaces hábitos. Utiliza las reuniones familiares para definir la ruta que tomará tu familia durante este nuevo año escolar. Utilízalas para concretar nuevos objetivos, tanto familiares como individuales. Repasa en ellas lo que ha funcionado durante el año pasado y lo que debe cambiarse; adjudica nuevas responsabilidades familiares, reformula normas y consecuencias; busca soluciones a los viejos problemas y escucha las expectativas que tiene cada miembro de tu familia. Anímalos a tirar adelante entre todos un proyecto familiar interesante y atractivo para todos, no solo para vosotros o para ellos.

   ¿Qué puntos se deben tratar en la primera reunión familiar del nuevo año escolar?

   Las reuniones familiares son imprescindibles al inicio del nuevo año escolar. Cada año nuestra familia crece, madura y evoluciona (y no solo nuestros hijos). Las normas, los hábitos y las maneras de enfrentarse a los problemas cambian. O deberían de cambiar. Un niño de 12 años no es el mismo que a los 13 años; tu hijo a los dos años no necesita las mismas cosas que necesitaba hace tan solo un año.

   La reunión familiar se convierte así en un asunto imprescindible donde padres e hijos escriben el plan estratégico que trazará las líneas de comportamiento de la familia durante el resto de año.

   Si quieres saber cómo es la dinámica de una reunión familiar, te aconsejamos leas el artículo Las reuniones familiares En la primera reunión del año escolar es importante reflexionar sobre la evolución del curso pasado, centrándose en todos aquellos puntos que no funcionaron en su momento. Os proponemos que tratéis los siguientes temas:

   Normas de convivencia:

   ¿Demasiadas peleas entre hermanos? ¿Luchas de poder a todas horas? ¿Agresividad verbal? ¿Lloriquean y se quejan por todo sin intentar resolver los problemas? ¿Habéis llegado tarde sistemáticamente al colegio por las mañanas ? ¿La televisión está a menudo demasiado alta? ¿Estás seguro que les dedicas el tiempo suficiente? Pon freno a una convivencia difícil e individualista donde cada uno hace su vida. Establece unas normas y unas consecuencias que os permitan actuar siempre sabiendo qué se espera de vosotros. Habrá normas que se mantendrán actualizadas pero otras tendrás que cambiarse por quedar obsoletas o por ser ineficaces.

<   Hora de ir a dormir

   Si tu hijo ha rendido poco en el colegio, si se dormía por las mañanas en clase y se mostraba agresivo, ¿no puede ser porque ha ido durante el curso pasado corto de sueño? Es necesario que le des a este punto la importancia que tiene. La falta de sueño acarrea no solo bajo rendimiento escolar sino también problemas de comportamiento. Controla las horas que duerme tu hijo y deja clara la normativa que rige la hora de ir a dormir. Pon un freno drástico al desorden a la hora de dormir.

   Estudio y deberes en casa

   ¿Crees que este año pasado ha fallado la organización del trabajo escolar en casa ? ¿Le has dedicado la atención que tu hijo necesitaba o quizás le has prestado más atención de la necesaria? ¿Tu hijo tiene un sitio de trabajo adecuado, sin distracciones, silencioso, con la luz adecuada? ¿Tiene un horario de trabajo , una rutina establecida que le permita saber en cada momento lo que debe hacer sin necesidad de tu ayuda? Piensa en todos estos factores y pregúntale a tu hijo qué cree que falló el año pasado y que necesitaría este año para ser más eficaz. Escúchale y buscad soluciones juntos.

   Stop a los caprichos en la cocina

   ¿Abren la nevera a cualquier hora y comen lo que les apetece? ¿No hay un horario establecido de comidas? ¿Cocinas sus alimentos preferidos para no enfrentarte a sus quejas? ¿Todavía no saben comportarse en la mesa ? Este año ponte como objetivo acabar con los caprichos en la cocina . Hay que comer variado, ¡incluso! fruta y verdura, lo quieran o no. Anímales a que te den sugerencias, a que participen en la elección del menú y en su elaboración. Proponles comidas divertidas pero no permitas que ellos decidan lo que comen. Negocia con ellos pero no transijas con lo importante. Un consejo: mientras se come, la tele se apaga.

   Colaboración en casa

   Todos, hasta el más pequeño de la familia, pueden y deben colaborar en casa. Establece acuerdos entre todos y adjudica tareas a todos los miembros de la familia. Intenta respetar los gustos y habilidades de cada uno. Establece unas rotaciones para que todos sepan “hacer de todo”. La familia es un equipo: ¡mentalízalos!

   Pagas semanales

   Quizás haya llegado el momento de dar a tu hijo una paga semanal, quincenal o mensual para que aprenda a administrar su dinero. Aclara qué es lo que corre de su cuenta y de la tuya. Y si ya se la dabas a tu hijo, actualízala si lo crees necesario. Si no ha hecho buen uso de su dinero durante todo el año pasado es un buen momento para hablar de ello y llegar a un nuevo acuerdo.

   Uso de la televisión, ordenadores y juegos electrónicos

   Si el año pasado este fue tu punto débil, reacciona y pon freno a mal uso y abuso de esta tecnología. Evita problemas estableciendo clarísimamente un horario y unas normas de uso. Aclara con tus hijos qué programas son los qué se pueden ver, cuándo y cómo podrán utilizar los ordenadores, cuánto tiempo pueden estar enganchados a la red y cuáles serán las consecuencias de infringir las normas. Recuerda que todos debéis ser flexibles pero que tú eres el adulto y sabes lo adictiva que es esta tecnología.

   Uso del teléfono móvil

   ¿Es el momento de darle por primera vez un móvil a tu hijo? ¿Recuerdas el gasto y la pérdida de tiempo que os ha supuesto a todos el mal uso que tu hijo ha hecho del móvil? Establece con tus hijos una normativa de uso y asegúrate de que es entendida y aceptada por todos. Y un consejo: el viejo móvil del año pasado sigue siendo operativo.

   Actividades extraescolares

   Aquí tienen mucho que decir tus hijos. Escúchalos abiertamente. Las actividades extraescolares no han de suponer un motivo de estrés para tus hijos. No les obligues a repetir aquella actividad que tanto odiaban el curso pasado. O elimina aquellas actividades que le quitan el tiempo que necesita para hacer los deberes con calma en casa. Analiza detenidamente qué necesitan hacer después de acabar las clases y tómate en serio sus propuestas. Recuerda que también deben tener tiempo para estudiar, jugar, desconectar e incluso aburrirse.

   Más puntos a tratar en la siguiente página.

   Gastos en el hogar

   La crisis económica nos está obligando a muchos padres a reducir los gastos; es importante involucrar a los hijos. Hay que intentar que nuestros hijos no sufran por esta causa pero es inaceptable que no estén al corriente de lo que supone mantener la economía familiar y que no colaboren con ella. Habla claro de lo que es un capricho y una necesidad, de lo que se puede ganar haciendo trabajos extras, de lo que se puede esperar como premio y no como exigencia, de lo que implica “seguir la moda”, de cómo colaborar ahorrando agua, luz, etc. Explícales lo que esperas de ellos y, con los más mayores, establece una clara política de “lo que hasta aquí compro yo y a partir de aquí tú”.

   Salidas de los adolescentes

   Seguro que has derramado más de una lágrima por este tema. Intenta que ese caos del año pasado no se repita. Hazte el propósito de mejorar la comunicación con tus hijos. Establece las normas de salida, siempre negociando con tu hijo pero sin ceder en los puntos importantes: horarios, medio de trasporte para volver a casa, horas de sueño mínimas, resultados académicos necesarios para disfrutar de las salidas, etc.

   Tiempo libre de los padres

   ¿No es cierto que el año pasado te sentiste “asfixiado” en algunos momentos? Este año no debe volver a repetirse esa sensación de angustia. Resérvate un tiempo de intimidad, ya sea al día o a la semana, y haz que lo respeten los demás miembros de la familia. Quizás puedes hacer gimnasia cuando ellos están haciendo natación o puedes conseguir que el hijo de tu vecino te haga de canguro a un precio módico durante dos horas a la semana para charlar con un amigo o sencillamente para leer el periódico. Es importante que te mimes un poco para poder mantenerte equilibrado.

   El lema familiar

   Aunque no lo creas, un lema familiar es muy importante. Es como la bandera de la familia, el “todos para uno y uno para todos”: concentra esfuerzos y hace equipo. El inicio del curso escolar es el momento de buscar un lema para la familia. Un ejemplo: “En esta familia nunca nos quejamos; cuando tenemos problemas buscamos soluciones pero jamás nos quejamos”. Busca el que mejor se adapte a tu familia. Encontrarás más ejemplos haciendo clic aquí.

   Posteriormente a esta reunión, debes hacer lo mismo con tu pareja, a solas, para concretar puntos y valorar aspectos que tan solo os incumben a vosotros y a vuestro proyecto educativo.

   Es necesario que te reúnas con tu pareja para tocar todos aquellos temas que os incumben exclusivamente a vosotros. Se trata de revisar y reformular el proyecto educativo de la familia y de establecer los pilares de la educación de vuestros hijos.

   A veces es difícil hablar con tranquilidad en casa por lo que os recomendamos que, en lugar de salir al cine, reservéis ese tiempo y dinero a cenar fuera para discutir estos temas sin interrupciones. Quedar hoy mismo en un día y una hora y no lo pospongáis.

   ¿De qué asuntos tratar?

   Qué hacer cuando no estáis de acuerdo frente a los hijos

   Qué tareas educativas le corresponden a uno y a otro. Este año delega determinadas parcelas de la educación de tus hijos en tu pareja y no pretendas hacerlo todo tú. Hablad, organizaros, llegad a acuerdos y no permitáis que uno lleve más carga que el otro. Y si ha de ser así, al menos que sea de manera voluntaria y temporal. La educación es cosa de dos si se quiere equilibrada.

   Qué tiempo dispondréis este año para dedicar a vuestros hijos; en qué y cómo lo empleareis: quién cuenta el cuento de buenas noches, quién los despierta y los ayuda a vestir; quién ayuda/controla los deberes; quién se encarga de dedicar un tiempo a la lectura, al deporte, a los deberes de inglés, etc.

   Qué normas serán de obligado cumplimiento y cuáles serán “algo” más flexibles. Por ejemplo, puede que para ti una falta de respeto o una mentira sean inaceptables sin embargo toleres con un rasero más amplio el desorden de tus hijos o las peleas entre ellos. Pensad lo que realmente es importante y lo que puede manejarse con más margen.

   Cómo dirigir el tiempo de ocio de la familia. El ocio puede ser un agente tan educador como destructor en la formación de vuestros hijos. Y más en los tiempos actuales donde la filosofía más aceptada es “hacer lo que me apetece en el momento que me apetece”. Llena su tiempo libre de actividades enriquecedoras, de deporte, de valores y de amigos verdaderos.

   Qué valores fomentar y cómo hacerlo. Todos queremos trasmitir valores positivos a nuestros hijos pero la realidad se impone y en muchas ocasiones las buenas intenciones no van acompañadas de hechos. Organizaros y seleccionar de entre todos los valores que consideráis importantes aquellos que realmente vais a poder trabajar. Elegid pocos pero que puedan llegar a ser este año interiorizados por vuestros hijos. Pensad en la edad y madurez de vuestros hijos a la hora de darles prioridad. Pensad en las actividades extraescolares o de fin de semana que fomentan esos valores; libros y películas; amistades convenientes o potencialmente peligrosas, etc.

   Repasad y valorar todos aquellos puntos que se trataron en la reunión familiar para concretarlos en actividades y normativas prácticas.

   Por Elena Roger Gamir, Pedagoga en el Gabinete Pedagógico Solohijos
   Con la autorización de: www.solohijos.com
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