Conflictividad y violencia en las aulas

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   Un informe del Defensor del Profesor sobre la conflictividad y violencia en las aulas durante el curso 2011-2012 deja constancia del gran problema que representa actualmente para los profesores llevar a cabo su labor educativa con suficientes garantías para su integridad física y psíquica.

   Según el estudio elaborado por el Sindicato Independiente de docentes ANPE, el Defensor del Profesor atendió a un total de 3.352 profesores durante ese curso y, desde su puesta en marcha en el año 2005, el número de docentes que han acudido a su servicio es de 21.564, con una media de 10 asistencias al día, de septiembre a junio, incluyendo periodos vacacionales.

   Las atenciones corresponden a todos los niveles educativos: Educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional, Enseñanzas de Régimen Especial y Enseñanza de Adultos, de la enseñanza pública, concertada y privada, y Universidad.

   La ‘Memoria Estatal del Defensor del Profesor’ aclara que aproximadamente el 42% de las llamadas recibidas en todas las CCAA, corresponden a profesorado de Secundaria; un 39% a Educación Primaria; 8% a Educación Infantil; 8% a ciclos formativos; 2% Educación de adultos; y un 1% al resto de enseñanzas.

   Cabe recordar que el Defensor del Profesor es un servicio de atención inmediata y gratuita para docentes víctimas de situaciones de conflictividad y violencia en las aulas, puesto en marcha por en 2005, como primera medida de apoyo ante la indefensión del profesorado y como llamada de atención sobre el problema de la violencia escolar.

   Tanto es así que un 7% de los profesores se plantean abandonar la profesión a causa de la conflictividad. De hecho, el informe destaca en su apartado de “estado anímico” de los profesores que, un 49% de los profesores que les consultan tiene problemas de ansiedad; un 12% sufre estados de depresión; y un 10% están de baja laboral. Solo un 29% de ellos no presentan problemas anímicos, tal como se puede observar en el gráfico que acompaña esta información, reproducido a partir del informe.

   Insultos, amenazas y agresiones de los alumnos…

   El informe del Defensor del Profesor muestra datos muy preocupantes en cuanto a la violencia verbal o física que manifiestan los alumnos hacia los profesores en las aulas.

   Así, como se puede observar en el gráfico que acompaña esta información, reproducido a partir del informe, el 24% de los profesores tiene problemas para dar clase, y las muestras de falta de respeto llegan al 21%.

   Al mismo tiempo, un 11% de los alumnos muestran conductas agresivas hacia sus compañeros o hacia el profesor, y un 17% recurren a falsas acusaciones (porcentaje que incluye las de los padres).

   Más grave aún es que el 12% corresponde a insultos de los alumnos hacia los profesores, el 18% se refieren a acoso y amenazas de estudiantes a los docentes y el 5% a agresiones detectadas.

   Asimismo, hay un 6% que corresponde a grabaciones, fotos e internet, y el mismo porcentaje a daños causados a propiedades o pertenencias.

   …pero también de los padres

   Sin embargo, la preocupación de los profesores ante la conflictividad en las aulas no le limita solo al comportamiento de los estudiantes y se ve aumentada por el incremento de problemas que provocan también los padres.

   El informe muestra cómo en el curso 2011-2012 han aumentado las denuncias de los padres (18% frente al 17% en el curso 2010-2011); las falsas acusaciones conjuntamente con las de los alumnos (17% ante un 14% el curso anterior); o el acoso y las amenazas de los padres (26% en el curso analizado y un 25% el anterior).

   Las agresiones de los padres a profesores se mantienen en el 1% que tenían en el curso 2010-2011.

   El problema, en la familia

   De esta manera, queda constancia de cómo el incremento de conflictos que crean los padres está directamente relacionado con los que generan sus hijos y que, por lo tanto, la conflictividad que en las aulas crean los alumnos tiene una estrecha relación con la educación en el seno de la familia, donde radica una buena parte de la responsabilidad del comportamiento de los más pequeños.

   De esta manera, la escuela es receptora de la incapacidad para educar correctamente de los padres, que en algunos casos no es solo un problema de incapacidad sino de ‘deseducación’. Una cosa es ser impotente para que el hijo se comporte como debe en la escuela y otra muy diferente es inculcarle o alentar todo lo contrario.

   A nadie se le escapa que, para que la educación en la escuela dé óptimos resultados, la clase para funcionar necesita dos cosas: orden y silencio, porque si no no hay clase; y un principio de autoridad que lo haga efectivo.

   Ese principio de autoridad lo ha de ejercer el maestro y, si no cuenta con el reconocimiento y pleno apoyo de los padres, jamás los alumnos lo podrán tomar en serio. Eso era algo que no hace tantos años ambos, padres y alumnos, tenían muy claro.

   “Una tarea irrenunciable”

   También parece tenerlo claro el sindicato de profesores ANPE en sus conclusiones, donde, entre otras cosas, se plantea siete reivindicaciones y exige a la Administración educativa lo siguiente, en el marco de la mejora de la convivencia escolar:

   1. Cumplir y hacer cumplir las normativas vigentes sobre convivencia escolar.

   2. Amparo legal a los profesores desde la administración educativa.

   3. Cambios en el modelo educativo. No debemos olvidar que el fracaso escolar es causa incuestionable de la conflictividad del alumnado.

   4. Asistencia psicológica a los profesores que han sufrido alguna de las situaciones descritas en esta memoria y de las que se hayan derivado para ellos daños psicológicos.

   5. Preparación para la resolución de conflictos, incluida en la formación inicial y continua de los docentes.

   6. ANPE considera una tarea irrenunciable de los padres el que se responsabilicen de la educación de los hijos, y colaboren con los docentes.

   7. Demandamos también una actitud política y social de valoración y respeto al profesorado. ANPE pide para los docentes, en todo el Estado, la consideración de autoridad pública en el ejercicio de su función.

   Por Víctor Ruiz. 10-XII-2012. Original de http://www.forumlibertas.com
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