La violencia extrema en los centros educativos

Formación humana

   Parece ser que la violencia, en sus diversos grados, no ha disminuido, en los últimos años en los países desarrollados o en vías de desarrollo del continente americano y europeo.

   Según nos relata el Prof. Dr. Héctor S. Basile: “En una consulta a 92 directores de escuelas del conurbano de la ciudad de Buenos Aires llevada a cabo por Poder Ciudadano (ONG), en septiembre de 2007, el 84,7% de los mismos señalaron que la violencia había aumentado en relación con el período lectivo del año anterior. El 68 % refirió un incremento de los hechos de violencia protagonizado por los alumnos; señalando que es más frecuente en los institutos ubicados al sur de la Avenida Rivadavia, lo que coincide con un mayor empobrecimiento de la población en esas áreas”.

   Periódicamente saltan a los diversos medios de comunicación noticias de asaltos a colegios o institutos de algún joven armado con pistola o rifle que dispara indiscriminadamente a niños, jóvenes y profesores. Podría enumerar un gran número de casos de violencia extrema que provoca la muerte a bastantes personas, especialmente niños y jóvenes, en los últimos años. Señalaré, no obstante, los casos más espectaculares para tomar conciencia de este grave problema social.

   En América del Norte, en los Estados Unidos para ser más exactos, en abril de 1999, en Littleton, Colorado, Eric Harris, de 18 años, y Dylan Klebold, de 17, mataron a tiros a 13 personas e hirieron a 24 en el instituto de Secundaria de Columbine, antes de suicidarse. En marzo de 2005, Jeff Weise, un joven escolar de Red Lake (Minesota), mató primero a su abuelo y a su compañera para luego dirigirse a una escuela de Secundaria donde mató, al azar, a 10 jóvenes estudiantes, al guarda de seguridad y a un maestro para luego suicidarse. Weise era el mismo individuo que había colocado mensajes en una página web neonazi, en la que afirmaba ser “el ángel de la muerte”. En octubre de 2006, en Nickel Mines, Pensilvania, un hombre dispara a 11 niñas en un colegio dirigido por la comunidad religiosa amish, causando la muerte a 5 niñas. En abril de 2007, un estudiante surcoreano asesinó a tiros a 32 personas en el campus de Virginia Tech, en Blacksburg.

   La última gran masacre producida en Estados Unidos se produjo el 14 de diciembre de 2012, en la escuela de Primaria Sandy Hook de Connecticut. Un tirador, padre de uno de los estudiantes de la escuela, dispara y mata a 27 niños en edades comprendidas entre los 5 y 10 años. Entre los fallecidos también se encontraba el director y sicólogo del Centro. Las matanzas de niños y jóvenes en Estados Unidos tal vez se deban a la facilidad para adquirir un arma de fuego en este país. Pienso que el uso de armas de fuego tendría que estar mucho más regulada y restringido su uso por parte de la administración norteamericana.

   Sin salir del continente norteamericano, en Montreal (Canadá), el 6 de diciembre de 1989, Marc Lépine, un joven de 25 años, provocó una masacre en la Escuela Politécnica de Montreal. Lépine armado con un rifle y un cuchillo de caza después de afirmar que estaba en la “lucha contra el feminismo” disparó contra un gran número de jóvenes provocando la muerte de 11 mujeres y 4 varones, resultando heridas 14 personas más.

   En Europa los casos de violencia extrema ocasionada por jóvenes en Centros educativos es menos frecuente que en los Estados Unidos pero también existen y saltan inmediatamente a los medios de comunicación.

   En Gran Bretaña, en marzo de 1994, un desequilibrado penetró en una escuela del norte de Inglaterra, disparó contra una clase y mató a una niña de doce años, mientras que otros tres niños resultaron heridos. El protagonista del drama de violencia en Inglaterra tenía 29 años, y fue doblegado por dos profesores que lo entregaron después a la policía. En septiembre de 2009, dos jóvenes británicos fueron detenidos por la policía al ser acusados de preparar una gran masacre en la Escuela Secundaria de Audensio (Manchester). Se proponían matar a miles de personas llevando a cabo un ataque suicida con bombas que pensaban fabricar siguiendo las instrucciones por Internet.

   Alemania también conoce ataques a sus centros escolares. En marzo de 2009, el joven alemán de 17 años, Tim Krestschmer, penetró en un instituto de Winnender (localidad próxima a Stuttgar) causando la muerte a 15 personas (13 de ellas alumnos del instituto). Krestschmer pertenecía a una familia acomodada que poseía un arsenal en casa. El agresor, posteriormente, se suicidó de un disparo en la cabeza.

   En Francia y España la violencia escolar está presente en los colegios e institutos aunque sin llegar a la violencia extrema que padecen en los Estados Unidos. Un reciente informe realizado por la revista Comunidad Escolar señala que: “ La adopción por parte del Gobierno francés de una serie de medidas para atajar la violencia en las aulas, bajo el lema: “ cero tolerancia a la violencia”, entre las que se incluyen la posibilidad de intervención policial y vigilancia de las fuerzas de seguridad en los colegios galos han reabierto un debate también en España sobre este tema”.

   Según Roberto Mur, secretario general de Educación y Formación Profesional,: “En España no es necesario la presencia en los institutos de fuerzas de seguridad aunque reconoce que podrían intervenir en algunos casos puntuales y afirma que la indisciplina escolar aumentó en España en estos últimos años”.

   Entre las múltiples causas que influyen en el fenómeno de la violencia escolar, que a veces puede ser extrema causando la muerte a decenas de niños y jóvenes, caben destacar, según los psicólogos y sociólogos como Elena Marcote Núñez, los siguientes:
· La estructura social y la sociedad actual, con grandes bolsas de pobreza y desempleo, favorecen contextos sociales donde es propicio un ambiente de agresividad, delincuencia y conductas y actitudes antisociales. La propia estructura social, con una precaria oferta de empleo y desarrollo personal propician actitudes violentas.
· No hay un clima social que favorezca el espíritu de trabajo o esfuerzo (por ejemplo, los medios de comunicación fomentan personajillos que se hacen ricos no precisamente por su esfuerzo intelectual).
· El fomento de la violencia por los medios masivos de comunicación (TV, cine, Internet…). En estos medios es frecuente el percibir escenas de gran violencia en las que se pueden ver tiroteos, matanzas, violaciones, etc. utilizando un lenguaje soez, lleno de vulgarismo y palabras groseras sin venir, muchas veces, a cuento.
·  El saber, el conocer o el respetar las normas de convivencia apenas les importa a los adolescentes lo que provoca una evidente falta de autoridad de padres y profesores que son los que planifican e intentan que se cumplan dichas normas. Al final se genera un exceso de permisividad y descrédito de medidas disciplinarias y una evidente falta de pautas para evitar la violencia en todas sus formas.
· Crisis de valores en la familia y en la sociedad. Si los adultos no tienen en cuenta estos valores como: la amistad, la solidaridad, el respeto hacia todo el mundo y, en especial a nuestros mayores, el amor al prójimo o la integración (que no la desintegración) familiar, los niños y jóvenes, los adultos y responsables de la España del mañana, tampoco los tendrán en cuenta.
· El consumo de drogas entre los jóvenes es una lacra que sigue en aumento en todos los países desarrollados y, en especial, entre los jóvenes de 14 a 21 años. El uso de drogas provoca en los jóvenes desde la falta de concentración en el trabajo y estudios hasta depresión, insomnio, ansiedad, trastornos de personalidad y comportamiento, enfermedades crónicas que, a medio y largo plazo, provocan la muerte al igual que por sobredosis aunque, en este caso, la muerte sería instantánea.

   Consecuentemente, la violencia infanto-juvenil sería la forma de expresión de esas carencias y actuaciones indebidas que no solamente se reflejará en las aulas sino en casa (jóvenes que pegan a sus padres por cuestiones nímias) o en la calle (insultos y maltratos a inmigrantes).

   Por consiguiente, para evitar males mayores, es necesario que todos, absolutamente todos, nos involucremos en la tarea de educar a nuestros jóvenes en los principios democráticos, en la cultura de paz y libertad responsable y en la necesidad de saber y poner en práctica una escala de valores que son necesarios para que los jóvenes lleguen a ser personas responsables de sus actos.

   Benedicto Cuervo Álvarez
————–
Otros temas relacionados:
Los problemas del aula nacen fuera de ella
La violencia en las aulas
Otros artículos sobre VIOLENCIA ESCOLAR
Enviar a un amigo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: