AMAZING GRACE, MARIANO RAJOY Y EL ABORTO

 


«Amazing Grace» es una de las más bellas canciones de la historia de la música, comienza con una sola voz sin más acompañamiento, y el motete se va repitiendo a la vez que incorpora instrumentos y voces hasta llegar a un «tutti» absolutamente maravilloso.

Muchas grandes voces la han incorporado a su repertorio y es muy difícil no sentirse conmovido por ella. Pues bien la letra de esta canción en inglés forma parte de un conjunto de himnos que compuso, allá por el siglo XVIII, John Newton. La historia de este hombre es, no por menos repetida, conmovedora: Como tantos hombres a lo largo de la Historia, llevó de joven una vida disoluta, llegando a ser hasta mercader de esclavos. En un momento dado tuvo, como San Pablo camino de Damasco, un encuentro con Dios y cambió su vida, dedicándose a la noble tarea, contraria a lo que había hecho de joven, de luchar contra la esclavitud. No llegó a verlo en vida, pero gracias a sus esfuerzos, se dictaron leyes en Gran Bretaña que abolían esta práctica inhumana. Y no fue fácil: la esclavitud beneficiaba a mucha gente: a los dueños de esclavos, a los traficantes, que amasaron inmensas fortunas con la sangre de los millones de esclavos que fueron de África a América, y al resto de la sociedad británica lo tenía indiferente.

Mariano Rajoy ha decidido retirar la Reforma de la Ley del Aborto, que no lo prohibía sino solamente lo reglamentaba un poco menos mal que antes, quitándole la categoría de derecho, porque, según dicen, solo le interesaba a un 22% de su electorado. Si en las últimas elecciones generales le votamos 12 millones, un 22% de ellos son 2,50 millones, que son muchos, electoralmente hablando, pero para Rajoy no demasiados, de manera que el aborto está detrás de otras «prioridades».

Para mí, que cada año sean asesinados (dejémonos de eufemismos) más de cien mil niños es España, me parece una «prioridad» por encima de cualquiera, sea paro, crisis económica, delincuencia, etc. Si para Mariano Rajoy no lo es, yo ya le he hecho saber que no cuente más con mi voto.

No se si veré alcanzado mi objetivo en esta vida, el acabar con esta ley que ampara el aborto como un derecho. John Newton no vio el suyo, acabar con la esclavitud; pero al final su esfuerzo tuvo sus frutos. Los abolicionistas, al principio eran pocos, muchos menos que 2,50 millones, pero con su tesón le quitaron la venda a aquella sociedad que veía la esclavitud como algo bueno. Al menos, como él, tengo la Gracia Sublime («Amazing Grace») a mi lado.

Alejandro Pérez

 

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