El derecho del ejemplo

Familia

   Entre los muchos derechos que el hombre puede reclamar, podemos destacar especialmente dos: el derecho a la vida y el de recibir buen ejemplo.

   El primero es el derecho a la vida en el seno materno. Vivir en paz sin que se le acerquen unas pinzas que le corten las manos, los brazos y la cabeza. O que le envenenen con líquidos mortíferos que le quiten la vida. No podemos calificar a estas acciones una “interrupción voluntaria del embarazo” El primer derecho es desarrollarse en las
entrañas de la madre y poder salir de allí en su momento y contemplar la luz del mundo.

   Se dice que cuando el niño nace no lleva un libro de instrucciones para el buen funcionamiento de su vida. Este libro será la palabra de los padres y educadores y el ejemplo.

   Ordinariamente los hijos no suelen agradecer a sus padres el primer bien de la vida, ni los buenos ejemplos que han recibido en su infancia y juventud. Tampoco suelen ese derecho de la palabra orientadora y del ejemplo que tanto necesitan para el desarrollo de la vida. Pero cada ser humano que nace en una familia tiene derecho a encontrar ejemplos positivos de sus padres, profesores y la sociedad.

   No solo los padres han de enseñar y dar buen ejemplo a los pequeños, sino los otros miembros de la familia, como los hermanos mayores, los abuelos y los tíos, si los hubiera. En alguna ocasión se ha afirmado que para educar a un chico hace falta el esfuerzo de toda la tribu.

   Esto no solo lo vemos entre los hombres, sino también entre los animales. Recordamos la manada de elefantes todos preocupados por ayudar al más pequeño a levantarse, a andar y hacer otras funciones vitales. El elefantito tiene derecho a la ayuda y el ejemplo de toda la manada.

   Al derecho de los hijos a recibir la palabra amable y el ejemplo, se corresponde el deber de los padres a dar buen ejemplo y a ser consecuentes con lo que dicen. Y esto sin la pretensión de ser “ejemplares”, ni ponerse de modelo para nadie. Un ejemplo: si se ha comentado en la familia la necesidad de decir siempre la verdad, los padres no pueden mentir, aunque sea en una cosa pequeña, delante de los hijos.

   ¿Y en qué pueden dar ejemplo los padres? Pues en todas las manifestaciones de la vida. A modo de ejemplo, podríamos señalar estos temas: la amistad, el amor, el trabajo, el servicio a los demás, la confianza, la gratitud, la forma de aceptar el dolor y la manera de vivir la fe trascendente.

   Arturo Ramo García
www.aplicaciones.info
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