Tú no juegas ¡haces trampa!

Jugar

   Nuestro hijo empieza a tener su propio mundo. Continúa jugando a escenificar las vivencias y experiencias de su día a día y está aprendiendo a jugar a juegos de reglas. A veces se enfada sin razón aparente y empieza a llorar. La verdad es que hay momentos en los que no sabemos lo que le pasa. Pero lo mejor de todo es que ha empezado a tener buenos amigos y juega con ellos en todo momento. Bueno, a menudo también se pelean…

   Nuestro hijo sigue creciendo, se ha adaptado a la escuela y le encanta ir. Allí es donde desarrolla buena parte de sus juegos, sobretodo durante la hora del patio. Pero cuando llega a casa, le gusta seguir jugando y poner en práctica lo que ha vivido y aprendido. Le encanta imitar la realidad, y a través del juego simbólico, representa diversas escenas de clase y juega a ser diferentes personajes. Esto le permite exteriorizar momentos difíciles así como proyectar experiencias emocionales negativas. Los objetos que lo ayudan a llevar a cabo este tipo de juegos son aquellos que imitan la realidad: la pizarra, los cuadernos y colores, etc.

   Poco a poco, va dejando de estar tan centrado en sí mismo, comienza a jugar en grupo y empieza a adoptar el punto de vista de sus compañeros de manera que puede prever y anticipar sus reacciones. Esta cualidad es fundamental en los juegos de reglas y de estrategias que está a punto de conocer y que desarrollará durante esta etapa.

   Los juegos de reglas consisten en actividades que debe llevar a cabo con otros niños donde previamente se han establecido instrucciones precisas que se deben respetar. Nuestros hijos descubren las reglas de una forma muy diferente a como las conocen con los adultos. Las formulan, las aceptan, las comparten entre iguales, colaborando y llegando a acuerdos pero pasando, a menudo, por múltiples disputas: tienen su propia identidad y necesitan reafirmarla. Al aumentar mucho el contacto con su grupo de iguales, empezará a surgir la amistad: escogerá a sus amigos a través del juego compartido y aumentará considerablemente su capacidad comunicativa y expresiva.

   Tanto en los deportes de equipo como en los juegos de mesa, existen reglas que los jugadores deben respetar para conseguir el objetivo previsto. La aceptación y el seguimiento de estas normas puede resultarle, en algunos momentos, difícil. Es habitual que tenga reacciones exageradas al señalarle que no ha respetado una norma, llegando a enfadarse o a llorar fácilmente. Debemos tener paciencia y tratarlo afectuosamente. Está aprendiendo muchas cosas y muy deprisa, y necesita tiempo para encontrar el equilibrio emocional óptimo.

   Los juegos de reglas permiten a tu hijo iniciarse en el pensamiento lógico y estratégico:
· Utiliza y desarrolla capacidades como la memoria, la asociación de ideas, la atención o el razonamiento.
· Aprende a esperar turnos y a llegar a acuerdos con los compañeros.
· Aprende a respetar la norma, a cooperar y a compartir de forma sana.
· Se mantiene en forma de una manera divertida y desarrolla nuevas habilidades como el equilibrio, la rapidez, la resistencia o la precisión.
· Establece relaciones de amistad basadas en el compañerismo.

   ¿Qué juegos y juguetes son los más apropiados para este momento?
· Los ordenadores infantiles o juegos donde se tienen que aparear colores, formas, números, letras o contestar preguntas según unos criterios que, si no se cumplen, será informado a través de un sistema autocorrectivo (un sonido, una lucecita).
· Los juegos de correr y saltar acostumbran a ser sus favoritos y los más emocionantes: el escondite, la persecución por equipos, las carreras, saltar a la cuerda, diferentes juegos con pelota, etc.
· Los juguetes de habilidad y puntería: bolos, raquetas y pelota, aros, petanca, peonza, canicas, etc.
· Juegos de mesa sencillos en los que tenga que girar una rueda, tirar los dados, contar, mover fichas, etc.: la oca, el parchís, el dominó, etc.
· Juegos de asociación y clasificación de imágenes en los que previamente tenga que recordar las imágenes para poder aparearlas: los juegos de las parejas.
· Los juegos de construcción complejos y con piezas cada vez más pequeñas: mecanos, maquetas, puzzles y recortables.
· Los elementos relacionados con el coleccionismo: es un buen momento para empezar con los albúmenes de cromos o las colecciones de sellos, monedas, etc.
· Y poco a poco, se irá introduciendo en los juguetes electrónicos o de ordenador. Si limitamos el tiempo y damos preferencia a aquellos juegos que permitan más de un jugador, este tipo de juguetes pueden ser muy beneficiosos para nuestro hijo.

   Otros juegos y actividades…

   Los libros de cuentos son muy adecuados. Ahora ya pueden empezar a ‘leerlos’ ellos mismos; podemos recurrir a aquellos cuentos que sustituyen algunas palabras del texto por una ilustración. Es conveniente que se lo pasen bien, es decir, no debemos forzarlos, para que así perciban esta actividad como algo lúdico y positivo.

   Jugar con un reloj de juguete. Cada vez comprenden mejor la noción de tiempo, aunque todavía es pronto para que sepan comprender el funcionamiento del reloj y dar la hora. Para iniciarse en este aprendizaje, les será útil jugar con un reloj de juguete; los hay que son de piezas de madera desmontables que resultarán muy atractivos para ellos.

   Una grabadora casete. Les divierte mucho tener a mano una grabadora casete con la que puedan grabar su propia voz y escucharse a ellos mismos. Los casetes de música y de cuentos son muy aconsejables, así como algunos instrumentos para que ellos mismos puedan producir música.

   Las actividades manuales. Les permite plasmar la gran creatividad que suelen manifestar a esta edad: pintar, dibujar, recortar y pegar, son tareas muy gratificantes, así como modelar figuras con plastelina, barro o papel maché. Podéis crear flores de papel, instrumentos musicales, móviles de cartulina, títeres, etc. También le gustará estampar camisetas con sus propios dibujos, maquillarse la cara y maquillaros a vosotros y puede ser un buen momento para iniciarlos en las artes culinarias: se lo pasan en grande haciendo pasteles o galletas, midiendo los ingredientes, pasándolos de un recipiente a otro, amasando la masa con las manos y comprobando el resultado… ¡a comer!

   La televisión. La televisión no es algo positivo o negativo por sí mismo. El exceso de televisión es nocivo para nuestros hijos, pero un uso correcto del aparato puede aportarle muy buenos momentos:
· Si puedes, mira la televisión con tu hijo. Además de saber exactamente lo que está viendo y podérselo explicar, transformarás lo que acostumbra a ser una experiencia individual en un rato compartido: podéis charlar, estar abrazados y relajados mientras veis la tele.
· Al final del día, cuando llega del colegio, un rato de televisión le permite relajarse y desconectar un rato.
· Las emisiones le proporcionan información acerca del mundo que de otra manera ignoraría.
· En ocasiones, es una fuente de ideas y actividades para jugar.

   Y no debemos preocuparnos si, poco a poco, nuestro hijo va prescindiendo cada vez más de nosotros para jugar. Muchos de sus juegos los llevará a cabo en escondites, en espacios que él mismo ha creado y que, a menudo, son ajenos a nosotros. Nuestro hijo se está haciendo mayor.

   Anna Sala Ferran. Licenciada en Psicología

   Con la autorización de: www.solohijos.com
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