Tengo cuatro años

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   “Papá, ¡el niño sale volando!”. Contamos un cuento a nuestro hijo y nos hace gracia que todavía confunda realidad y fantasía. Ahora tiene cuatro años y está en pleno desarrollo de su inteligencia. Su imaginación parece ilimitada, y también la confianza en los padres, seres omnipresentes que pueden solucionar cualquier problema de su vida. De hecho, imitando a los padres empezará a identificarse con las situaciones reales. Conocer cómo razona nuestro hijo y cómo interpreta el mundo que le rodea nos servirá para ayudarle a crecer.

   El niño de 4 años empieza a sentirse independiente de sus padres, e incluso comienza a verse diferente del resto de los niños de su edad. Depende de sus padres porque son quienes lo alimentan, lo cuidan y le aportan información sobre el mundo en que vive, pero al mismo tiempo quiere aprender más porque de esta manera desarrolla su autonomía y emplea su propio juicio.

   En este período nuestro hijo posee una serie de características que lo diferencian de los niños de otras edades:

   1. Lenguaje:

· En sus frases predomina el pronombre de primera persona (“yo”) y comienza a utilizar nuevas conjunciones, adverbios, adjetivos e interjecciones. Debemos corregirle si comete errores al hablar para que vaya aprendiendo el lenguaje de forma correcta. Para ello, reformularemos su intervención corrigiendo el error cometido:
“- Ya te lo he decido antes.
– Sí, ya me lo has dicho, pero…”
· Las preguntas empiezan a ser muy frecuentes, utilizando los por qué y los cómo (“¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué soy el hermano mayor? ¿Por qué tengo hambre? ¿Cómo se hacen los niños?”).
· No suele hacer preguntas cuyas respuestas ya conoce, no le gusta repetir ni que le repitan las cosas (“Ya lo sé”) y le encantan los juegos de palabras.
· Disfruta conversando con nosotros y sintiendo que lo que dice nos parece interesante.
· Cuando nos pregunte debemos responder de manera sencilla y comprensible, asegurándonos que ha comprendido la respuesta.

   2. Inteligencia:

· Cree que todo está vivo (alguno muñecos con pilas que se mueven, por ejemplo), que los padres lo saben todo, que todo fenómeno tiene una causa .
· Suele tener un comportamiento egocéntrico en cuanto cree que todo gira (y debe girar) a su alrededor.
· Aunque su capacidad de abstracción va aumentando, todavía no comprende las nociones de distancia y tiempo. Por ejemplo, no podemos hablar de kilómetros sino que diremos algo está “como de casa al colegio”, ni diremos “dentro de año y medio” sino “dentro de mucho tiempo”.
· Puede contar de memoria hasta diez o más aunque su concepto numérico generalmente se limita a “1, 2, … y muchos” y todavía tiene dificultad para comprender el concepto “cero”.

   3. Motricidad:

· Aumenta su destreza física gracias a varias habilidades que están en plena evolución. Le gusta enseñar lo que sabe hacer a otros niños o adultos para demostrar que sale airoso.
· A esta edad puede correr con más facilidad, es capaz de realizar un buen salto y mantiene el equilibrio sobre una sola pierna durante varios segundos.
· Sus habilidades se desarrollan: puede cortar utilizando tijeras, se abotona la ropa, hace figuras con plastilina y le gusta hacer actividades en las que tenga que utilizar la puntería.

   4. Socialización:

· Lo habitual en niños de esta edad es que combinen la soledad con la compañía de otras personas.
· Es más firme e independiente, realiza las tareas que se le encomiendan con más cuidado y en sus comentarios puede explayarse.
· Los juegos que más le divierten son aquellos que realiza con otros niños de su mismo sexo (prefiere los grupos de dos o tres personas), comparte sus juguetes con los otros y cuando el juego lo requiere espera su turno.

   5. Hábitos:

· Ha adquirido una serie de hábitos que le permiten sentirse más autónomo y hacer actividades para las que antes siempre necesitaba ayuda.
· En el tema de la higiene personal, le gusta peinarse, vestirse y desvestirse casi sin ayuda, ir al baño, abotonarse la ropa, hacerse el lazo de los zapatos, cepillarse los dientes…
· En las comidas le gusta elegir lo que quiere comer, permaneciendo en la mesa hasta que todos acaban. Suele comer de todo, se lava y seca las manos él solo antes y después de las comidas, y utiliza la cuchara y el tenedor.
· En cuanto al sueño, ahora ya no duerme a la hora de la siesta, y si lo hace es por poco tiempo. Por la noche trata de alargar el momento de irse a la cama y ya no es imprescindible llevarse juguetes u otras cosas con él.
· Suele controlar sus esfínteres, aunque puede ocurrir que, por circunstancias especiales, como el nacimiento de un hermano, cambio de colegio… vuelva a mojar de nuevo la cama o los pantalones.

   Sandra Poveda Soriano
   Con la autorización de: www.solohijos.com
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