Experiencia: Implicación de un colegio en un proyecto solidario

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La comunidad educativa del colegio Casvi, de Madrid, promueve la construcción y funcionamiento de un comedor social y aulas de formación en Piura (Perú).


La construcción de un comedor social donde poder ofrecer al menos una comida caliente a una población infantil con graves problemas alimenticios, y proporcionar los recursos educativos adecuados a un grupo de jóvenes peruanos son los objetivos de un proyecto solidario emprendido por el colegio Calvi, que cuenta con la participación de toda la comunidad educativa: profesores, padres y alumnos.

Igual que a la educación, todo el mundo tendría que tener acceso a la solidaridad, porque está claro que la solidaridad también se aprende, y sólo se puede aprender desde y en la experiencia de personas que manifiestan conductas solidarias. Desde este punto de vista, tener cerca de nosotros un proyecto solidario de esta envergadura nos ha facilitado nuestro trabajo a la hora de desarrollar una actitud solidaria entre nuestros alumnos y nos ha demostrado a todos, padres, alumnos y educadores, cuanto puede hacerse con un poco de esfuerzo y mucha ilusión.

Mediante el proyecto solidario que estamos llevando a cabo en nuestros dos colegios, y siempre desde una perspectiva pedagógica, pretendemos ser capaces de facilitar la construcción en el alumno de unos valores que sean universalmente aceptables. Gracias a ellos no sólo se pretende que sea capaz de regular su propia conducta, sino que también de manera autónoma pueda dar una respuesta, lo más justa y apropiada, a cualquier situación a la que tenga que enfrentarse.
Enfrentando a nuestros alumnos a una realidad tan diferente a la suya, como es este proyecto en Perú, buscamos incentivar en ellos una actitud de compromiso y entendimiento para mejorarla. Ofrecer una información verdadera sobre las situaciones que viven poblaciones de países menos desarrollados que el nuestro, sus causas y las vías para su solución nos ayuda a crear personas más críticas y participativas, menos pasivas e individualistas.

Buscamos despertar en nuestros alumnos el interés por el conocimiento, el respeto y el intercambio con otras culturas. Es importante que huyamos del uso excesivo y puntual de imágenes catastrofistas que en un primer momento impactan y nos mueven a ser solidarios, pero que después se agotan en sí mismas.

Buscamos, por tanto, la empatía para conseguir la interiorización de valores como la cooperación y la solidaridad. Sólo poniéndonos en la piel del otro podemos incrementar nuestra consideración hacia los demás. El contacto directo que se pretende mantener con el grupo de personas destinatarias de nuestro proyecto contribuirá a que la dimensión anteriormente citada se haga realidad. Pero teniendo en cuenta que la cooperación, en nuestro caso, no se queda en un círculo pequeño y conocido sino que, en esta ocasión, nuestro proyecto en Piura nos lleva a cooperar con personas lejanas a nuestro entorno inmediato hace que el término cooperación trascienda a otro plano. De esta forma el acto cooperativo muestra una reciprocidad gracias a la cual podemos hablar de cooperación no sólo de ayuda. No estamos ofreciendo una simple ayuda estamos intentando que a ambos lados el futuro sea mejor para todos.
Educación en la solidaridad

Por todo ello si lo que pretendemos es fomentar desde el colegio el desarrollo de la solidaridad como valor y como actitud, es muy importante que se incluya en el Proyecto Educativo de Centro y en los proyectos curriculares de etapa, el tema de la educación en la solidaridad. De esta forma, los valores tendrían un carácter transversal, no representando enseñanzas paralelas, sino transversales y recurrentes en el currículo.

Tenemos por tanto en nuestras manos un proyecto que permite a toda la comunidad educativa el uso de un valioso recurso para fomentar, desde el colegio y desde la familia, el desarrollo de la solidaridad como valor y como actitud, ya que somos conscientes de que la mejor manera de fomentar cualquier valor es vivenciándolo. El grado de compromiso e implicación que consigamos en nuestros alumnos dependerá de este esfuerzo común entre padres y educadores.

La mayoría de los padres y profesores estamos comprobando cómo una máxima que preconizaba Piaget se está haciendo realidad gracias a este proyecto, y es que “se educa más por lo que se hace que por lo que se enseña”. Nuestro objetivo es lograr que la cooperación y la participación sean lugares comunes en el quehacer diario de nuestra labor educativa.

Desde el colegio y desde la familia hemos de tener muy claro que “lo que realmente se aprende a lo largo de la vida es lo que se vive”. Es muy importante que tengamos en cuenta que no basta con conocer los valores, hay que ponerlos en práctica, y esto es lo que pretendemos con este proyecto, que tiene en un primer momento dos objetivos prioritarios. En primer lugar la construcción de un comedor social donde poder ofrecer al menos una comida caliente a una población infantil con graves problemas alimenticios, y por otro proporcionar los recursos educativos adecuados a un grupo de jóvenes peruanos que impulsados por nuestro proyecto sean capaces de labrase un futuro más prometedor que el que sus escasos recursos podía permitirles.

Un edificio de dos plantas alberga un comedor social y aulas ocupacionales que puedan cubrir estas necesidades. Objetivo de este proyecto es buscar también formulas de autoabastecimiento, ya que se pretende a través de él dotar a esta comunidad de los medios necesarios para salir adelante, no ofrecer limosna.

Desarrollo

Así, nos pusimos manos a la obra y en junio de 2006 lanzamos nuestra primera campaña, gracias a la cual nuestro proyecto en Piura pasó de ser un hermoso sueño a convertirse en una realidad. Se colocó la primera piedra en marzo de 2007 y en junio de ese mismo año la recaudación obtenida en nuestra verbena solidaria nos permitió seguir avanzando en la construcción del edificio que fue inaugurado, en su primera fase, en mayo de 2008. El alto compromiso de toda nuestra comunidad educativa nos permitió inaugurar la segunda fase, sólo un año después, y en junio de 2009 la fiesta de fin de curso en nuestros dos colegios volvió a convertirse en un claro ejemplo de comunidad solidaria.

Hay un compromiso de toda la comunidad educativa en sacar adelante este proyecto que pretende influir positivamente en la vida de un colectivo de personas que hasta entonces contaba con escasos medios para salir adelante. Por supuesto que, desde aquel lado, se trata de un pequeño grano de arena en un gran desierto, pero desde aquí hemos conseguido enriquecer notablemente nuestro proyecto educativo.

Nos ha permitido comprobar que con ilusión y un poco de esfuerzo se pueden conseguir grandes cosas. Con ese espíritu seguimos año tras año trabajando para fomentar en las futuras generaciones valores de solidaridad, responsabilidad y participación. Caminamos hacia un futuro en el que la civilización se asienta necesariamente en “una nueva cultura, fundada en los valores universales de la paz, la solidaridad, de la justicia y la libertad, y la educación será la encargada de protagonizarla” y el colegio Casvi, actualmente, ya contamos con una magnífica herramienta para empezar a trabajar en esta idea.
Juan Luis Yagüe, director del Colegio Casvi
Con la autorización de: http://comunidad-escolar.pntic.mec.es
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