La incidencia de la crisis en los colegios

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LA INCIDENCIA DE LA CRISIS ECONÓMICA EN LOS COLEGIOS ESPAÑOLES.
   La crisis económica en España ha tenido una importante repercusión en el sector de la enseñanza. La política de reajustes y recortes fueron especialmente relevantes en nuestro sector. En los últimos cuatro años se han perdido más de 7.700 millones de euros para profesores, aulas, becas o refuerzos, y el PIB destinado a educación es, en la actualidad, el 9,50%, prácticamente el mismo porcentaje que el de finales de la década de los ochenta del siglo pasado. El número de profesores ocupados en las labores docentes ha descendido un 17% hasta quedarse en el nivel de 2005-2006.

   Esta realidad, que se puede constatar utilizando diversas fuentes, no es evidentemente muy positiva ni alagüeña para nuestro sistema educativo (por cierto bastante politizado) que los gobiernos de España tendrían que haber tenido en mayor consideración y estima y no buscar ahorrar unos euros a costa de hipotecar nuestro propio futuro.

   Los colegios e institutos no viven aislados de la sociedad sino formando parte de ella y lo que ocurra a su alrededor tiene una clara incidencia en el desarrollo y aprendizaje de nuestros alumnos para poder alcanzar unos objetivos determinados. Evidentemente, no es muy positivo el que en nuestro país el porcentaje de menores que viven con todos los miembros de su familia sin empleo haya aumentado del 6,5%, en 2008, al 14%, en 2014. Según el último informe Unicef, en esos seis años, la población infantil española en riesgo de pobreza ha pasado del 28,2% al 36,3%, siendo España uno de los países con un mayor porcentaje de menores en esta situación. Unicef señalaba, en 2013, que 2,3 millones de niños españoles vivían bajo el umbral de la pobreza.

   Una sociedad como la nuestra, con graves problemas sociales (desempleo elevado, desigualdades sociales, personas sin techo…) es un caldo de cultivo idóneo para que los jóvenes se metan por el oscuro túnel de la drogadicción. Según datos de una reciente encuesta, a nivel nacional, entre estudiantes españoles de 14 a 18 años han consumido cánnabis alguna vez en su vida un 31% y un 19,4% lo fuma habitualmente.

   El 36% de las personas que se han iniciado en el consumo de cánnabis durante el último año son menores de edad –unos 61.000 adolescentes de entre 15 y 17 años-, un dato que refleja la tendencia al alza y el tirón de esta sustancia entre los jóvenes.

   Según explica Ana González, profesora titular de la UPV.: “El cánnabis produce un efecto inmediato en la memoria, la atención y el rendimiento escolar”. Esto se debe a que su consumo genera una serie de problemas en el adolescente. De entre todas ellas, caben destacar las siguientes:
· Adicción. Los jóvenes creen que el fumar cánnabis no causa ningún problema ya que lo pueden dejar cuando ellos quieran. La realidad es muy distinta pues gran parte de los adolescentes que se “enganchan” a la droga no son capaces de prescindir de ella.
· Síndrome de amotivacional. La droga produce en el adolescente una apatía hacia el estudio y poco interés en estudiar así como el ir dejando de relacionarse con sus amigos.
· Cambios de carácter. El adolescente se hace más irritable y menos tolerante con los demás jóvenes y ello determina, negativamente, en la convivencia en el colegio o instituto y también se hacen más tensas las relaciones con la familia o en la casa de acogida donde vive el adolescente.
· Enfermedades psicóticas. Si el adolescente consume drogas, durante años, puede caer en una serie de graves enfermedades como: delirios paranoides, depresión, ansiedad, desorientación e incluso tener la idea de suicidarse.

   Todos estos problemas, que acabo de señalar, inciden, se quiera o no, en el fracaso escolar de los alumnos españoles. No es ninguna casualidad que, durante estos últimos años, con los recortes en educación, el aumento del paro, la inestabilidad laboral y un mayor número de niños españoles en el umbral de la pobreza (teniendo que abrir los comedores de muchos centros en verano para alimentarles) el fracaso escolar haya aumentado de una forma significativa.

   En el mes de abril de 2015, el diario El Mundo señalaba que España era líder dentro de los países de la UE en abandono escolar prematuro con una tasa del 21,9% (la media comunitaria es del 11,1%). Por su parte, el diario ABC, indicaba, hace unos meses, que nuestro país también estaba a la cabeza de la UE en cuanto al número de alumnos repetidores. Casi el 40% de los estudiantes españoles de 15 años han repetido al menos un curso a lo largo de su trayectoria escolar.

   Según José Ignacio Sánchez, director general de Evaluación, existe una correlación directa entre la repetición de curso y dejar colgados los libros antes de tiempo, de modo que: “los que repiten son precisamente quienes engrosan las filas del abandono temprano”.

   Mario Fernández Enguita junto con otros colaboradores publicaron, en 2010, un libro muy interesante titulado “Fracaso y abandono escolar en España”, en donde hacen un examen exhaustivo sobre esta cuestión y en la página 47, nos muestran una tabla con la distribución porcentual del alumnado que salió de la ESO sin título de graduación, en el curso 2006-2007, por comunidades y ciudades autónomas. La media, en ese curso 2006-2007, era del 28,4%, siendo Ceuta (45,8), Comunidad Valenciana (36,7%) Melilla (34,6%%) y Andalucía (32,9%) las comunidades con un porcentaje superior a la media en no conseguir el certificado de graduación en la ESO.

   Será muy difícil luchar eficazmente contra el fracaso escolar en España si no se consiguen mejorar las condiciones sociales y familiares (muchas de ellas dramáticas) que inciden directamente en dos pilares fundamentales del sistema educativo como son las familias (procurando que, al menos llegue un sueldo para cada entidad familiar) y el profesorado (ha de ser más valorado, mejor retribuido y estable en su puesto de trabajo).

   Al gobierno le corresponde acabar con esta política excesiva de recortes en educación que provoca una merma importante en la calidad de la enseñanza, así como mejorar la economía familiar para erradicar las bolsas de pobreza que cada vez son más numerosas en nuestro país e inciden muy negativamente en los niños y jóvenes estudiantes españoles.

   Dedicado a mi hija Silvia Cuervo Cifuentes, por el enorme esfuerzo que está realizando para sacar los estudios de enfermería.

   Benedicto Cuervo Álvarez, Pr. de la FESDO y Premio IPS 2015.
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