La crisis en el seno de la familia española

familia

   Como todo el mundo sabe, la familia es uno de los pilares básicos de toda sociedad tanto en el mundo desarrollado como en el subdesarrollado o en vías de desarrollo. Todos sus miembros (padre, madre e hijos) han de procurar vivir en armonía y en mutua colaboración.

   No obstante, desde hace ya varias décadas, se habla de la crisis de la familia en España. Y eso es cierto si nos fijamos, simplemente, en algunos datos estadísticos recientes y trabajos como el de Teresa Castro y Marta Seiz titulado: “La transformación de las familias en España” (2014), trabajo realizado bajo el patrocinio de la Fundación Foessa. En este trabajo se constata como la evolución de las rupturas matrimoniales ha ido en aumento en España en las últimas décadas. Así, la tasa de divorcio actual es del 2,4 por mil habitantes, situándose por encima de la media europea que es del 2 por mil. Las rupturas matrimoniales, según un estudio de Bemardi y Martínez Pastor (2011) es superior al de los divorcios superando el 15 por mil habitantes.

   ¿Cuáles son las causas de esta indudable crisis familiar?. Evidentemente existen diversos factores que pueden acabar rompiendo la familia. El derrumbamiento de la familia sobreviene de ordinario pasando por cuatro fases previsibles que John Gottman, ha definido como “los cuatro jinetes del Apocalipsis” y que deberíamos de procurar evitar para que la familia siga unida, en paz y felicidad.

   Estos cuatro factores producen graves daños también en las relaciones entre padres e hijos.

   La crisis familiar se inicia cuando la pareja se critica mutuamente e implícitamente sugiere que la persona criticada debería ser distinta de cómo es. Ello puede suponer que un hijo tiene un defecto irremediable. Esta crítica se puede expresar en términos globales: “Tú no me ayudas nunca en las cosas de la casa”, “Siempre estás llamando por teléfono”.

   La crítica es habitualmente expresión de una frustración alimentada en silencio y de cólera reprimida. El resultado puede ser devastador. La crítica enfila una sarta de quejas no relacionadas entre sí, y que hace bastante daño al que las recibe: “Sales siempre tarde para ir al colegio”, “Dejas todo en desorden”, “Te vistes que da pena”, “Hace meses que no vas a ver a tu abuela (o a tu madre)”, “En el colegio eres un desastre y sigues sin estudiar nada”.

   El mejor modo de evitar este tipo de críticas tan hirientes, para cualquier componente de la familia, es afrontar los conflictos y los problemas apenas surgen. No tenemos que esperar a estar tan rabiosos y ofendidos que no se aguante más. Es necesario expresar la cólera o el disgusto de modo definido y dirigirlos hacia las acciones no hacia el individuo.

   El segundo factor que puede dañar la armonía familiar es el desprecio. El desprecio se puede considerar como una crítica llevada al extremo. Un padre que desprecia a su hijo o a su mujer intenta insultarlo o herirlo psicológicamente. El desprecio nace ordinariamente del disgusto o el fastidio que provoca el otro componente familiar (mujer o hijo) y del deseo de vengarse. Cuando se siente desprecio, la mente se llena de ideas mezquinas: mi hijo, por ejemplo, es un ignorante, un incapaz, un idiota.

   El lenguaje corporal puede revelar la falta de respeto o de confianza hacia el otro. Se abren los ojos de manera exagerada, se sonríe mordazmente. Como el desprecio puede minar la admiración y los sentimientos de afecto, el antídoto consiste en descubrir el amor dormido, recordar los momentos felices, mirar juntos antiguas fotografías…

   Cuando en la familia hay “atacantes”, los demás se sienten movidos, naturalmente, a adoptar una actitud defensiva. Este sería un factor también negativo para el buen funcionamiento de la familia puesto que la reacción defensiva crea graves problemas, ya que el que se siente asediado no escucha, solo busca hacerse con un escudo protector, vive atrincherado. Aún más, a veces, reacciona negando toda responsabilidad (“ no es culpa mía, han sido mis amigos los que me han arrastrado a hacerlo”).

   La clave para abandonar la actitud defensiva es escuchar las palabras de los otros no como si fuese una señal de ataque, sino como una información útil.

   El cuarto y definitivo factor que daría al traste con la familia si no se pudieron superar los anteriores, sería el muro del silencio. Si los padres e hijos no pueden alcanzar una tregua y si siguen dejando que la crítica, el desprecio y la reacción defensiva minen su relación, nos encontraremos, al final, con el muro del silencio. Eso sucede cuando uno de los padres o de los hijos, se encierran en el silencio, porque la conversación se ha hecho insostenible o demasiado explosiva. En realidad uno de los dos contendientes se ha convertido en un muro y no da señales de haber oído y comprendido lo que se le dice.

   Si no se está dispuesto a dialogar los problemas se agudizarán y uno se acaba aislando aun más. Durante una conversación hemos de dar a entender al que habla que se le está escuchando. Estos sentimientos pueden ayudar a mejorar las relaciones familiares. Desde este punto de partida, es posible llegar a niveles más altos de escucha eficaz, hasta dar con una posibilidad de encuentro.

   Hemos de procurar no caer en la crítica por la crítica contra ningún miembro de la familia, ni caer en el desprecio hacia el otro, que nuestras palabras no sean de ataque al otro para que no se produzca un muro de silencio. Y, por último, tenemos que saber aguantarnos unos a los otros teniendo en cuenta que nadie es poseedor de la verdad absoluta.

   Benedicto Cuervo Álvarez. (Profesor en la FESDO)
————–

8 consejos para evitar el divorcio
Elegí divorciarme
Otros artículos del DIVORCIO
Ejercicios interactivos de la FAMILIA
¿Qué consideraciones debo tener en cuenta antes de separarme o divorciarme de mi pareja?

Enviar a un amigo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: